Lejos o cerca, pero siempre en mí, Aita

B. LABRAZ
Hoy es el segundo aniversario de la muerte de mi padre, hombre lúcido donde los haya, limitado en la expresión de su inmensa sensibilidad por la generación de la cual procedía, y cada día, me doy cuenta de cosas de él que no sabía poner en palabras.
Podría decir mil cosas de mi padre, hubo de todo. Lo que más hubo es buen tono, buenas palabras, siempre correcto y tranquilo, nada de presión, sólo aceptación y esfuerzo. “Tu trabaja chaval”. Y él siempre trabajando. Le recuerdo sentado leyendo sólo ya en sus últimos años, hasta entonces, siempre con algo que hacer.
Hablamos de un hombre inquieto, de los que no saben no hacer nada, ni descansar, quizá por eso los momentos de parar, no serían tan meritorios. Pero si conscientes.
Y es ahí donde llegamos a su mayor virtud, la consciencia, el divagaba mientras hacía tareas mecánicas (huerta, animales…), pero, siempre estaba en el aquí y ahora. Simple pero efectivo.
De ahí una capacidad que, con quirúrgica precisión, desgranó el propietario de este portal de Muga Kultura de Durangaldea, en su maravilloso articulo de homenaje a Honorio. Iban Gorriti, cuya juventud parece quedó impregnada de aquel hombre por “su excelsa habilidad y equilibrio para «hilar»” y que “tomando apuntes de pie sobre un octavo de folio, era capaz de poseer el mayor manantial informativo para ir pormenorizando frase a frase con una transparencia no habitual en nuestras coordenadas”. (Iban Gorriti) Y eso es porque el estaba en el aquí y el ahora, “Focus” que se dice en estos tiempos. Eso que ahora dicen los gurús que hay que hacer, disfrutar el momento, mirar a los ojos, conectar de verdad, eso, él ya lo hacía.
Y eso es lo que mas echo de menos, sentarme con el sin objetivo alguno, y charlar (muchas veces discutirle cosas), sentir que tu padre está ahí contigo, deseando saber qué piensas. Echo de menos su presencia, porque su memoria sigue viva en mí.
Seguro que donde quiera que esté, habrá montado un sindicato o revolucionado a los ángeles, demonios, o lo que sea que haya al otro lado. Tampoco dudo que esté bebiendo un vino joven de Corera.
Maite zaitut, Aita.
A Honorio Cadarso, hoy dos años sin el Atlante del periodismo de Durangaldea








