¿Tenemos derecho a respirar aire sano en Durango?

EDITORIAL MUGA
Una persona licenciada en Derecho sostiene que “Durango es un pueblo de segunda con habitantes de tercera”. La afirmación llegó incluso a recogerse en un cortometraje que dirigió y presentó en sociedad años ha. Lo que en su día nos pareció una broma y nos hizo gracia puede cobrar significado en un ámbito concreto: la calidad del aire de la comarca y la mínima preocupación que suscita a nivel político y, sobre todo, ciudadano.
Hoy mismo, un día cualquiera, se pueden percibir olores en el ambiente incluso sin haber abierto las ventanas de la vivienda ni aún los ojos en la cama. Se cuela, incluso, al hogar. Una circunstancia que, cuando se repite cada jornada, lleva a preguntarse por la calidad del aire que respiramos. Por nuestra resiliencia.
Y no, no parece razonable atribuir esta situación exclusivamente a una única empresa, aunque sea la número 1. En determinados enclaves de Durango, como por ejemplo la zona residencial de Otamotzena/Aramotz, estos episodios pueden percibirse cualquier día con especial intensidad y llegados de los cuatro puntos cardinales.
Sin necesidad de ir más allá, cabe hacerse una pregunta: ¿por qué no tenemos derecho a disfrutar de un aire saludable en la paradisíaca Durangaldea? O yendo a un axioma: «¿tenemos derecho de respirar aire sano en Durango? ¿Lo tenemos? ¿Por qué estamos obligados a convivir con situaciones de contaminación?
Quizá aquel abogado tenía razón: un pueblo no puede considerarse de primera si no garantiza una atención adecuada a algo tan básico como la calidad del aire que respiran sus habitantes más vulnerables, desde bebés a las personas mayores. Y, como habitantes que no nos sentimos de tercera, tampoco deberíamos normalizar, naturalizar, determinadas situaciones simplemente porque se hayan repetido durante años. Ahí, como ciudadanía no aprobamos.
Quizás sería beneficioso recordar que respirar aire saludable debería formar parte de la normalidad, no convertirse en una aspiración extraordinaria en Durango y Durangaldea.








