‘La palabra ‘eskilarapekoa’ y el bar Ceuta de Elorrio’, por Igor Basterretxea Kerexeta

IGOR BASTERRETXEA KEREXETA
· Es historiador de Elorrio
LA PALABRA ESKILARAPEKOA Y EL BAR CEUTA DE ELORRIO
- Las tabernas de los “quintos”
Hay una zona de bares o de “poteo” en Elorrio, denominada goikoa (la de arriba) -principalmente para diferenciarla de las otras dos existentes en el pueblo, la del centro o la plaza, erdikoa edo plazakoa, y la de abajo, behekoa– y que se encuentra en la parte más alta de lo que oficialmente es la calle Berrio-Otxoa, aunque la mayoría de sus vecinos reivindican el nombre de calle Txantxibiri. Pues bien, este espacio, famoso en su día -me refiero a los años 50, 60 y 70 del siglo XX- por los nombres de sus tabernas, sorprende todavía hoy a más de uno, ya que mantiene los de Tanger y Ceuta, si bien también existieron Tetuán y Casablanca.

Ignacio Arando ‘Txatxan’ y su prima Carmen Arruabarrena en la barra del antiguo Ceuta. (Archivo Ignacio Arando)
Nombres unidos, como ya se habrá imaginado el lector, a ciudades del norte de África en recuerdo a aquellos lugares que fueron destino de muchos jóvenes -quintos- que vivieron bajo el franquismo y la mili era obligatoria. Y es que, hasta 1956, año en que finaliza el protectorado español en Marruecos, los jóvenes del Estado –curiosamente, desde 1939, en una proporción muy alta los vascos- realizaban la mili obligatoria, además de en Ceuta y Melilla, en ciudades de la actual Marruecos. Los elorrianos no fueron una excepción y, en su caso particular, abrieron bares o tabernas con los nombres de aquellas medinas que, sin duda, para bien o para mal habían marcado un año, al menos, de su juventud.
- La palabra eskilarapekoa
En uno de ellos, en uno de los dos que hoy se mantiene, en el bar Ceuta, por lo que parece, surgió una palabra en euskera muy curiosa para definir al vino de año o cosechero en botella y que, hoy, aún se utiliza, no sólo en Elorrio, sino también en diferentes zonas de Bizkaia y Gipuzkoa. La palabra es eskilarapekoa y su significado equivale a “el de debajo de la escalera”.

El pequeño armario, debajo de la escalera, en el que Ignacio guardaba las botellas. (Félix Arando).

Una de aquellas botellas, exactamente del año 1981. (Félix Arando)
Resulta que, allá por el año 1974, el cosechero Doroteo Sáenz de Samaniego, fundador de la bodega Ostatu (en Samaniego, Araba), debió aparecer por Elorrio -donde vivía el matrimonio compuesto por un primo carnal suyo, Valentín Sáenz de Samaniego Larrauri, y su cuñada, Soledad Berganzo Escribano-, concretamente en el bar Ceuta, y tras hablar con su propietario, Ignacio Arando Txatxan, le trajo algunas botellas de vino. Éste, aunque también era de año, en comparación con el que entonces se bebía en los bares de Bizkaia -y Elorrio-, comerciado al por mayor y vendido en garrafas en la Alhóndiga de Bilbao, debía ser de mejor calidad y estar más rico, por lo que, enseguida, tomó fama en el pueblo hasta el punto de venderse a un precio más alto. En el caso del bar Ceuta, Ignacio tenía guardadas las botellas de Doroteo en un armario de madera, debajo de la larga escalera de acceso a los baños, considerando que al ser un espacio oscuro y de buena temperatura era un buen lugar para la conservación del vino. Y, entonces, los txikiteros de Elorrio, los domingos después de misa, le pedían el vino especial -el más caro- y le decían que sacase el de debajo de la escalera, es decir, eskilarapekoa.
Y así, como lo contaba el difunto Ignacio Arando y lo relata aún Doroteo Sáenz de Samaniego, comenzó la utilización del curioso término en Elorrio, en el bar Ceuta, para denominar a aquel vino de año, pero de mayor calidad y embotellado.
- El bar Ceuta
El primer Ceuta, según nos relata Feli Arando (93 años), se abrió hacia el año 1948, cuando ella tenía 15 o 16 años, y estaba ubicado en el bajo de un antiguo edificio que ya no existe. Sus fundadores y propietarios fueron sus padres, Concha Murgotio y Félix Arando, si bien la que asistía en el bar era Concha, acompañada en ocasiones de sus hijos (hermanos de Feli) Marian e Ignacio. Por su parte, Félix, el padre, primero trabajó de chofer personal de Felipe Artola Jauregi, importante naviero de Bilbao, y luego ya se asentó en Elorrio como taxista de pueblo, teniendo la parada justo enfrente del bar. Durante algún tiempo, en los años 60, también fue chofer particular de Luis María Beraza de la Rica, alcalde de Elorrio.
Después, entre 1968 y 1970, aquél entrañable Ceuta fue derribado y, en su lugar, levantado el edificio de viviendas actual, en cuyo bajo también se instaló el bar moderno con el mismo nombre. Feli cree recordar que se volvió a abrir hacia 1972. Y, algo más tarde, pero esa misma década -tras casarse y mientras daba a luz a Nerea, en 1977, y a Félix, en 1982-, comenzó a trabajar en el bar junto a Ignacio su mujer Marisol Henche.

El antiguo Ceuta con Félix Madinabeitia ‘Itsua’ en la entrada. (Archivo Ignacio Arando).

El edificio que albergaba el bar Ceuta en obras, en el año 1969. (Joyma).

Y el nuevo Ceuta en el 2020. (Aitor Larrañaga)
En la actualidad, el bar Ceuta, parte importante de la Historia -y testigo de muchas historias- de Elorrio, continúa su andadura, con ese carácter setentero que lo hace diferente y único. Y es que, Félix Arando, hijo de Ignacio y Marisol, buen tío donde los haya, de enorme corazón y amante de la buena música, continúa el legado de su amama Concha y su aita Ignacio, habiéndose convertido en la tercera generación familiar al frente de la emblemática barra.
Por cierto, en dos años, en el 2028, el bar Ceuta cumplirá 80 años. ¡Se dice pronto!
· Eskerrik asko a Aitor Larrañaga, gran aficionado a la fotografía, por hacerme llegar algunas de las imágenes que acompañan este artículo.








