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«Elorrio y Labastida comparten el honor de ser las villas con más escudos heráldicos en sus provincias»

IBAN GORRITI

HISTORIA ELORRIO/LABASTIDA

Veinte años después y sin su primer impulsor, Alfonso de Otazu fallecido, ve la luz el libro Labastida. Esplendor de una villa alavesa y de sus principales familias cosecheras durante los siglos XVII y XVIII. El historiador elorriarra Igor Basterretxea fue cómplice de aquel sueño primigenio de 2004 y el lunes presentará, junto al también coautor Juan Vidal-Abarca, la publicación a la ciudadanía a partir de las 19.00 horas en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria-Gasteiz. 

Igor Basterretxea Kerexeta en Elorrio. IKERTU ALA HIL

 

¿Cómo surge el libro?

El libro surge allá por el año 2004, cuando Alfonso de Otazu, a quien había conocido siete años antes -en 1997- en el Archivo Foral de Bizkaia, y el que habla, ambos, decidimos realizar una seria investigación sobre la villa de Labastida en sus siglos de máximo esplendor. Y, ¿por qué? Porque a los dos nos unían lazos muy fuertes con el municipio: a Alfonso como descendiente de los Ceballos y los Tosantos, antiguas familias de Labastida, y a mí como veraneante en la villa desde la tripa de ama. De hecho, ya mis abuelos maternos empezaron a ir a Labastida en verano y mis hijos, hoy en día, son ya la cuarta generación. Más adelante, ambos consideramos que era necesaria la aportación de otro buen amigo, Juan Vidal-Abarca, quien como gran erudito en heráldica y árboles genealógicos que es podía aportar muchos e importantes detalles a la investigación.

¿Cuál ha sido su labor en el mismo? ¿Se han dividido capítulos?

El libro consta de seis capítulos -el último un anexo-, de ellos, el cuarto, prácticamente en su totalidad, es obra de Juan, mientras que el resto fueron elaborados de manera conjunta entre Alfonso y yo. Posteriormente, he realizado también la labor de edición, es decir, leer los seis capítulos varias veces -además del índice y la bibliografía- tanto para su corrección gramatical-ortográfica como para el repaso de diferentes errores; y el de coordinación entre el Ayuntamiento de Labastida, la Diputación Foral de Álava, el maquetador Asier Bilbao y el propio Juan.

Durante la redacción del trabajo falleció Alfonso de Otazu, buen amigo suyo. ¿Cómo lo sintió y cómo hicieron frente a seguir con la publicación?

La muerte de Alfonso fue un golpe muy duro, era de esas personas que encuentras una en veinte vidas; si bien ya me había trasmitido alguna vez, hablando sobre cuándo el libro fuera una realidad, que él probablemente no estaría para entonces. La verdad sea dicha, para el 28 de diciembre de 2022, fecha de su muerte, el escrito estaba prácticamente finalizado, por lo que su fallecimiento, si cabe, fue mucho más un acicate que un obstáculo. A partir de entonces, el único objetivo era finalizar el trabajo para dedicárselo, tenía que ser, sin duda, nuestro homenaje póstumo a su persona.

Como historiador que es, ¿habría alguna posible conexión entre aquella localidad alavesa y Elorrio?

Curiosamente, Elorrio y Labastida comparten el honor de ser las villas con más escudos heráldicos en sus respectivas provincias, es decir, Elorrio de toda Bizkaia y Labastida de Araba. Labastida durante los siglos XVII y XVIII fue un centro comercial y de abastecimiento de vino de primer orden para Vitoria, la Llanada alavesa y, por supuesto, para las provincias costeras -Bizkaia y Gipuzkoa-, así que ya entonces seguramente se consumiría vino bastidense en la villa vizcaína y en todo el Duranguesado. Pero, a parte de esto, a lo largo de la investigación hemos podido constatar que una familia originaria del barrio de Gazeta en Elorrio, la de los Garaizabal, fue también parte de aquella Labastida de importantes cosecheros en los siglos XVII y XVIII, llegando a ser, incluso, de las más influyentes para finales del XIX y comienzos del XX.

Su publicación se ha dilatado por diferentes motivos…

Un motivo fue esperar a que llegase un gobierno municipal que mostrase interés por la publicación; otro, cómo no, que -al ser tres los autores- a cada uno nos surgían otros compromisos y, además, en diferentes momentos, por lo que teníamos que esperarnos mutuamente; y otro, casi al final, que la propia Diputación tuvo el proyecto un año olvidado como consecuencia de un correo electrónico “extraviado”. También es mala suerte…

¿Dónde se puede adquirir?

En Labastida, en el estanco. Para el resto del “planeta”, en la librería Elkar más cercana (risas).

El elorriarra Igor Basterretxea presenta un libro sobre Labastida del que es autor junto a Otazu y Vidal-Abarca

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