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A los inversores y responsables de la papelera Smurfit Kappa Iurreta

 

Eukeni Bastida3

Eukeni Bastida

En la madrugada del 7 al 8 de diciembre de 2019 y hasta bien entrada la mañana, los que vivimos alrededor de vuestra planta, padecimos por enésima vez la sensación de estar siendo fumigados. Constaté con mis vecinos durante la mañana que no era simplemente mi sensación. No hay quien se crea que eso que respiramos es inocuo. ¡No hay derecho!

¿Cuándo hemos ido a vuestra casa a obligaros a cerrar puertas y ventanas y no salir?

Hace unos diez años, en nuestro barrio hubo un movimiento inusual. Maquinaria pesada acondicionó un sendero desde el asfalto hasta una parcela en el bosque. Cortando la maleza que caía sobre el sendero, empedraron unos doscientos metros de camino y dejaron desbrozada esa parcela de unos trescientos metros cuadrados. No sabíamos qué era todo aquello hasta que un día vimos venir un autobús del que bajaron muchas personas bien vestidas y sonrientes. Hablaban en varios idiomas extranjeros. Una vez se fueron, pudimos comprobar que cada uno de ellos había plantado un retoño de pino insigne o pino de Monterey y al lado de cada uno había hincado en el suelo un pequeño cartel amarillo con el nombre de su correspondiente madrina o padrino. Se podían leer nombres de hombres y mujeres de este y el otro lado del océano. Supimos por la prensa que en esas fechas se había hecho una gran inversión en la papelera. Sinceramente, me alegré y pensé que ese tipo de puestas en escena y cortejo nupcial a inversores podría ser adecuado ya que como se publicita en estas ocasiones, esto trae riqueza y genera empleos en la comarca.

En los años siguientes sucedió como en el anuncio de televisión; estuvimos sufriendo en silencio. Vuestra planta no es la única fuente contaminante del valle, pero esas emisiones extremas y nocturnas se dieron de manera irregular hasta verano de 2017 saltó a las redes sociales una recogida de firmas (firmaron 2672 personas) para protestar por el mal olor. Hizo falta una queja ciudadana de esas dimensiones para que la consejería de medio ambiente se pusiese a trabajar y a analizar las causas. Terminaron por publicar que había irregularidades en una fundición y en vuestra planta.

Por fuga de vapor de lejía negra, o por lo que sea, si tenéis que parar para arreglarlo, pues paráis lo que tengáis que parar hasta solucionar el problema. Bastante tenemos con el hedor habitual y vuestras perpetuas emisiones en A, como para soportar extras incontrolados. ¡Basta ya!

Animado por las reiteradas y agresivas emisiones nocturnas, me adentré en el mundo de la reivindicación de un aire limpio para mi familia y mi entorno. «Reivindicar aire limpio» a mí me sigue pareciendo irreal. Tuve la oportunidad de hablar sobre este tema con parlamentarios, concejales y diferentes activistas. De ellos y ellas he aprendido mucho. Concretamente, un parlamentario del Parlamento de Gasteiz me dijo que solo hay ocho ertzainas dedicados a este tipo de cuestiones ambientales (como si esto fuese algo de tercer nivel, y no realmente lo que es. Salud). Ocho ertzainas para una población de 2.200.000 habitantes. Si alguien llama por ejemplo, denunciando un vertido en un río, vosotros sabéis bastante de este tema, pueden pasar horas hasta que aparezca el agente cualificado. Para entonces su actuación puede llegar muy tarde.

Otra cosa que he aprendido es que ante situaciones como la del mencionado vertido nocturno del 7 al 8 de diciembre, es lo que me contó una doctora afincada en Muskiz, donde padecen su propio contaminante. Hay que llamar al 112 ante este tipo de situaciones. Así lo hice la mañana del 8 y animo a todas las personas de Durangaldea a que lo hagan cuando detecten una situación similar. En el 112 queda constancia.

Las gentes de Durangaldea no estamos solos en este tipo de situaciones. Muskiz, Zalla, Zubieta…

No puedo asegurar que los diferentes cánceres, enfermedades respiratorias, ictus, infertilidad, etc… sean producidos exclusivamente por la contaminación que produce vuestra sucia actividad. Aunque estando en el top de los mayores contaminantes del entorno, no podéis negar que hacéis una gran aportación a tener un aire y agua insalubres. No encontrareis la manera de convencerme de que vuestras emisiones son inocuas.

Nosotros como vecinos, somos afectados de vuestras emisiones. Y creo que nos auto imponemos y también se nos impone un injusto chantaje emocional, y guardamos silencio en pro del empleo y los trabajadores. Ellos también son quienes padecen la situación. Además de ser los primeros en respirar todo eso, no tienen margen de queja por motivos obvios.

Lo reconozco, hay gente a la que este tema le da absolutamente igual. Tenemos un gran defecto como sociedad. Es cierto que hay gente que sencillamente no puede remar para tener un entorno mejor. Pero entre los que no remamos porque no, teniendo un árbitro al cual gritarle, un pintxo-pote y una buena serie de TV, poco nos importa lo insalubre de lo que tengamos para comer, beber o respirar. De esta situación no deben aprovecharse los mandatarios locales y de diferentes niveles para no hacer nada. Tienen que ocuparse de la salud de las personas. Les preocupe a estas o no. Es doloroso que ante episodios como el del día 7-8, ningún dirigente (ni siquiera local) diga una palabra más alta que la otra. Con los antecedentes de vuestra planta, debieran ataros más en corto ya que lo vuestro va de dinero y ya se sabe que «cuando el dinero está encima de la mesa, la ética se queda debajo».

Inversores y responsables de Smurfit Kappa Iurreta, ¿os ha pasado alguna vez tener que decir a vuestros hijos que jueguen dentro de casa porque el viento viene de determinada dirección y el aire es irrespirable? Sabiendo que de vuestras chimeneas sale metano, monóxido de carbono, óxido nitroso, amoniaco, compuestos orgánicos volátiles, óxido de nitrógeno y de azufre, arsénico, cadmio, cromo, cobre, mercurio, níquel , plomo, zinc, benceno… Espero que no os pase. A mí me pasa.

Uno se queda de piedra al contemplar el cinismo televisado en el Parlamento Vasco. Mientras que con una mano se firma la puesta en marcha de incineradoras y las ayudas para vehículos que emiten gases cancerígenos, con la otra se decreta el “estado de emergencia climática” y se chasquean los dedos al ritmo de Lau teilatu a favor de la lucha contra el cáncer infantil. Como si evitar emisiones sucias en nuestro entorno no fuese prevención.

Hay quien dice que me preocupo demasiado por lo que pueda traer el futuro. Que hay que disfrutar el presente. Puede ser. Lo cierto es que quienes vinisteis a invertir un pastizal con intención de recoger más, pensabais en vuestro futuro, y mucho. Tanto, que queriendo el máximo rendimiento a ese dinero, se intentará que la planta esté produciendo el máximo de horas. ¿Tanto que cuando hay fugas es mejor retrasar el momento de arreglarlas? Reconoceréis que con esas emisiones irritantes y los carteles que aparecen y desaparecen rápidamente sobre la carretera N-634 en los que se puede leer “Smurfit precariedad” o “miseria”, no da para pensar muy bien sobre vosotros.

En nuestras casas hay menores y mayores. Esto, condiciona la salud del futuro de nuestros menores.

El día de hoy está siendo el futuro de alguien. Y preguntarse si la enfermedad que se padece hubiese sido evitable habiendo respirado aire limpio es una situación miserable.

Siento haberme extendido tanto, pero despertar a media noche con una sensación de quemazón en la garganta ha sido muy inspirador. ¿Os pasa a vosotros esto en vuestra casa?

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.

Bilatu