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La falta de letra pequeña en el ‘Bono d’ de Durango

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EDITORIAL MUGALARI

La campaña ‘Bono d’ del Ayuntamiento de Durango es una iniciativa en la que una entidad bancaria es beneficiaria y, al mismo tiempo, es una oferta municipal discriminatoria para una parte de la población. La oportunidad no es la misma para todos y todas.

Antes de entrar en materia, veamos cómo el Ayuntamiento de la villa anunció esta iniciativa:

«El próximo 12 de diciembre comienza la campaña «Bono d», una campaña cuyo objetivo es que los y las durangarras consuman en los comercios de Durango. El Ayuntamiento de Durango ha destinado una partida de 20.000 euros para esta campaña en la que cualquier durangarra puede adquirir un bono por valor de 15 euros a precio de 5 para poder realizar las compras en los diferentes comercios de Durango. (…) Los bonos se adquieren a través de los cajeros multiservicio de BBK con cualquier tarjeta de débito. Se han sacado un total de 2.000 bonos».

Bien. Tras leer lo difundido, al periódico digital Mugalari le parece una campaña ‘formulada’ de forma positiva, con intención solidaria, y muy interesante para la economía del hogar. Excelente en tiempos de recesión económica y en unas fechas en las que el consumismo es tradición.

Ahora bien. El Ayuntamiento lo ha formulado, pero lo que la máxima institución local publicó en el portal oficial del Consistorio no es exacto. No hay letra pequeña. Si acaso solo la ‘d’ que acompaña al final al nombre de ‘Bono’.

La BBK absorbe un dinero extra. Esta iniciativa es discriminatoria para una parte de la población, que paga las misma contribuciones que la otra.

Es discriminatoria porque a aquellas vecinas y vecinos de Durango que no poseen una tarjeta de la BBK, si quieren comprar el ‘Bono d’ y lo hacen utilizando una txartela de otra firma se les carga 0.60 euros. Pagan 5.60 euros por único bono adquirible, cuando el precio señalado por la Administración en su publicidad, como hemos constatado, es de 5 euros.

¿Por qué? Es decir, a aquella persona que por las razones que sean no es cliente de BBK, el bono le sale más caro -100 de las jubiladas pesetas- cuando es una iniciativa municipal. Por ello discrimina ya que nadie está obligado a ser cliente de la entidad ‘verde’. De hecho, no existe deber alguno de que las personas deban tener tarjetas bancarias. Estas últimas personas no podrían hacer uso de un derecho que tiene el resto.

Y al mismo tiempo, el banco absorbe ese dinero. El Consistorio, además, no informa de este recargo que, siendo todos y todas iguales ante la institución, debiera responsabilizarse.

Con todo, solo quedaría afirmar que en Durango hay ciudadanía de segunda y de tercera. Todas y todos tenemos los mismos deberes, pero no los mismos derechos u oportunidades.

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.

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