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Jone Amezaga: todos los ingredientes de una tragedia

Julen Arzuaga

Testua | Julen Arzuaga

Irribarrez

Komikiak | Eñaut Aiartzaguena

La sensación de agravio, de injusticia acumulada en el caso de Jone Amezaga me impulsaba a escribir inmediatamente sobre esos sentimientos. Sin embargo, la proximidad de los hechos, la inexplicable detención, la sensación de injusticiano ayudaban a un análisis sopesado. El agravio no permite una reflexión más constructiva, que pretenda arrojar luz sobre hechos sombríos, vergonzantes y que sirva para superarlos.El 4 de marzo, más de tres meses después de la actuación de la Ertzaintza, se celebró en el parlamento de Gasteiz una comparecencia de la Consejera de Seguridad para que explique los extremos del operativo. Ahora se puede dar el caso por cerrado, más allá de los meses de penurias que conllevará la estancia en prisión para Jone.

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Con la paciencia del lector como único límite, intentaré contestar a todas las variables y derivadas que el caso de Jone Amezaga incorpora.

  • ¿De quién parte el encausamiento de Jone?

 La Ertzaintzalleva un atestado a la Audiencia Nacional por la colocación de una pancarta con el anagrama de ETA. Según su informe, una huella dactilar en el adhesivo empleado corresponde con la de Jone Amezaga.Al cortar un pedazo de precinto de uso colectivo, se dejan dos huellas: una en el pedazo que se emplea, otra queda en inicio del rollo, para su siguiente uso. Razón para poner en duda el veredicto. Jone niega su autoría, pero la Audiencia Nacional cumple su papel: 18 meses de prisiónque cumplirá íntegramente.

Se le concedió 10 días para ingresar en prisión. Tiempo en el que Jone podría organizarse y prever sus próximos meses de cautiverio, despedirse de sus seres queridos y comparecer, sabedora de que no hacerlo puede arrostrar con mayores perjuicios (delito de desobediencia. La Ertzaintza se entromete presentando un informe advirtiendo del riesgo de dificultarse la detención y solicitando se cambie la orden de ingreso por otra de arresto inmediato. El documento firmado por la “Unidad de Inteligencia” muestra su obsesión con los “askeguneak”, “herriharresiak”, vinculando a los hechos a Ernai “sucesora de Jarrai”. Graves acusaciones que ni la Guardia Civil realiza.

El juzgado, por  supuesto, asume el informe, emitiendo orden de detención a la Guardia Civil y la Policía Nacional. La Ertzaintzasin que nadie le llame, corre a adjudicarse la orden, presentándose en el domicilio de la familia.

  • Impulso popular en Busturialdea

Paralelamente se pone en marcha una dinámica popular en el eskualdepara denunciar la injusticia. Nadie lo entendía. 18 días de frenética actividad. Multitudinarias asambleas diarias. Interpelación para concitar adhesiones individuales, colectivas, políticas, institucionales. La solidaridad viene de jóvenes (los más activos en la dinámica) y no tan jóvenes; deportistas y tabernaris; abogados y artistas; trabajador@s del hogar y ertzainas. También. El apoyo institucional se ofrece por ayuntamientos de distintos colores.

Con esa solidaridad como resorte, el último fin de semana Jone volvía a la calle. Lo hacía libre. Acompañada por ese colectivo humano igualmente libre, armados con paraguas naranjas y con la determinación de abrazarse a ella como un solo cuerpo si su libertad se ponía en riesgo. Nada más. Pero nada menos.

  • “La Ertzaintza cumple la ley”

En ese slogan descansa toda la justificación del Departamento. Jonan Fernández, Secretario de Paz y Convivencia expone en su programa Zuzen-Bidean medidas para “recuperar la normalidad penal y penitenciario es un objetivo democrático porque contribuye decisivamente a la normalización de la convivencia en nuestra sociedad”.

Concretamente, el programa solicita “la desaparición del delito de enaltecimiento por su extensión incierta, por penetrar sin límites en la libertad de expresión”. En cualquier caso, la Ertzaintza presenta el atestado ante el tribunal especial. Esa es su contradicción. Es su responsabilidad.

¿Podía haberse inhibido? nadie le obligaba a semejante diligencia por un hecho –la colocación de una pancarta- que tiene el impacto social, la alarma que se le quiera dar. Se decidió elevar el listón punitivo. Decisión política.

Y la decisión legal que han de aplicar es injusta. “La Ertzaintza cumple la ley, no la valora” nos dicen. Meros ejecutores acríticos. Nosotras lo hacemos: hemos denunciado en el Parlamento, con el apoyo del PNV, operativos injustos practicados contra abogados vascos o solidarios con los presos. Esas operaciones políticas, arbitrarias obstaculizan la paz y la convivencia, los practique quien los practique.

La función gregaria que se ha otorgado a la Ertzaintza, dando cobertura a la policía extranjera o asumiendo sus funciones impide que en sectores amplios ésta sea vista como una policía del y para el pueblo.

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  • Las dioptrías de la Audiencia Nacional

No podemos obviar que es el tribunal excepcional el que se coloca los anteojos antiterroristaspara imponer penas sin paliativos. Es quien no diferencia colocar un anagrama de ETA en unas circunstancias de lucha armada, o en otras en las que esta organización adopta decisiones  en positivo,que son bienvenidas por la sociedad. Una pancarta que, se podría interpretar, aplaudía dichos pasos.

Vemos un día sí y otro también exhibiciones de otros anagramas símbolos que representan  y glorifican holocaustos, genocidios, fascismo, dictadura,persecución, tortura. La figura penal de enaltecimiento es un puñal de único filo, impuesta a un sector concreto, por disidente.

En cualquier caso, la ecuanimidad no es la seña de identidad de la Audiencia Nacional. Siendo suya la responsabilidad de una pena altísima por un hecho que entra dentro de los parámetros de lo discutible y una autoría más que dudosa, no es menos cierto que jugar en ese terreno siempre es resbaladizo. Y la Ertzainta decidió convocar ahí el partido.

  • ¿Prefiere que la detención la haga la Guardia Civil o la Policiaespañola?

En pregunta parlamentaria, interpelaba a la Consejera de los motivos por los que la Ertzaintza se arrogó extensivamente el protagonismo de la detención. Protagonismo ineficaz, ya que en todo ese plazo, desde que asume la orden de detención hasta que se practica, no han hecho sino demostrar una incapacidad sorprendente y una voluntad de  tensionar gratuitamente Busturialdea.

Aprovechando su último turno de palabras, Estefanía Beltrán de Herediame lanza esa preguntaque queda en el aire: ¿Prefiere que la detención la haga la Guardia Civil o la Policiaespañola?Aprovecho para responderle ahora. Por supuesto que no. Junto con la abrumadora mayoría del eskualde de Busturia y de la ciudadanía vasa,no quiero la injerencia de policías extranjeras.

Pero no quiero que esas detenciones injustas las haga absolutamente nadie. Ni ellos ni nadie. Quiero que la dinámica de detenciones arbitrarias desaparezca para siembre de la ecuación política. Operaciones perversas por su origen (francotiradores de la Audiencia Nacional) y por su método (herramientas, formas y actitudes represivas).

Creo compartir con la Consejera que la Guardia Civil y la Policía española han dejado un reguero de brutalidad y sufrimiento indeleble en nuestro imaginario colectivo. Los cuerpos de seguridad de obediencia española están llamados a salir de este país. No por gusto mío, sino por exigencia ciudadana, también recogida en pronunciamientos institucionales. LaErtzaintza, profundamente depuradas sus responsabilidades en vulneraciones de derechos humanos, intensamente renovada en medios y métodos, adecuada a las necesidades reales de seguridad, es entre otros, un cuerpo policial autóctono. Enfangándola en operativos de ésta jaez, poniéndola en pie de igualdad de la Guardia Civil o de la Policía Nacional, en el espejo de su brutalidad, no avanzamos en esa intensa depuración que, con decenas de disculpas, se posterga sine die.

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  • ¿Cómo calificar la actuación de la Ertzaintza en Gernika-Lumo?

Los días previos a la detención fueron una fiesta reivindicativa. Jone, tras días de cautiverio, volvía a la calle arropada por su gente. Cientos de personas decidieron defender su condición de libre. Porque era justo y legítimo hacerlo así, aún a sabiendas de que podían ser objeto de un operativo violento o de posteriores denuncias de obstaculizarlo. Lejos de ese objetivo, la gente quería protestar de forma desobediente, pero pacífica. De forma contundente, pero serena. Unos días de cargada simbología.

El lunes, como era de esperar, descendió la afluencia de solidarios con Jone. ´De nuevo bajó a la calle. A sus calles. Tras tomar un café con sus colegas, decide hacer lo que cualquier gernikesa un lunes: pasear por el mercado. Estando en el corazón de la plaza, la Ertzaintza decide hacer la intervención. En el peor momento.

Una actuación que se verifica inoportuna. Violenta. Desproporcionada. Indiscriminada.

Se emplea un material policial desconocido hasta entonces: las porras extensibles. Es la gestión del miedo a lo desconocido, generando momentos de terror y, con ellos, de riesgo. Se emplean además de manera inapropiada. Si la gente dificulta el acceso de la policía a la persona que pretende detener, lo lógico es que la aparte, empleando la fuerza mínima necesaria para ello. Siendo una protesta de desobediencia pacífica, no representando ningún riesgo para los agentes, no tiene ningún sentido que golpeen a la gente, que la aporree.

Como se ha visto en fotografías, los efectivos introducían la punta roma de la porra por el cuello, hundiéndola en los músculos lumbares. Posteriormente algunos me dijeron que, con esta técnica,  sentían una especie de calambrazo en la espalda.

Testigo molesto de los hechos, pregunté qué material era ese, si era reglamentario yles apercibí que el empleo que estaban haciendo de élno era lógico si lo que querían era retirar a la gente para abrirse paso ni era proporcional. Es en ese momento cuando me tiran al suelo.

Peores consecuencias tuvo la posterior actuación de la Brigada Móvil, ocasionando graves heridas a Julia Lanas Zamakola. Tras la carga se vio en el suelo con una fuerte abrasión en la pierna y la muñeca fracturada.

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  • Observadores

Hay quien pone en duda el porqué de la presencia de parlamentarios de EHBildu en esta dinámica. Apoyamos las dinámicas de desobediencia activa ante hechos injustos, como el que ahora tratamos. Pero no solo eso: entendemos que nuestra labor parlamentaria incluye la de observar las circunstancias en que se gestionan los servicios públicos. En este caso, la función de policía. Observar e intervenir si consideramos que esta se está produciendo de manera improcedente, desproporcionada.

No parece que somos los únicos que realizamos esa labor, aunque desde otro punto de vista radicalmente opuesto. Pudimos saber que en Gernika se encontraba Jorge Aldekoa, dirigiendo el operativo. Dos apuntes, pues apenas necesita presentación: diseñó el operativo tras el que resultó muerto Iñigo Cabacas. Ocupó el cargo de Jefe de la Ertzaintza sin la titulación necesaria para ello, por lo que presentó su renuncia. En una respuesta parlamentaria la consejería me responde que su adscripción laboral es “sin destino”, pero que se encuentra “a disposición del Viceconsejero de Seguridad”. Estuvo en Gernika con la función de informar al Viceconsejero de Seguridad sobre el desarrollo del operativo. No entendemos que la Ertzaintza deba tener comisarios políticos externos sin destino, para “observar” sus operativos. Menos aún entendemos que este servicio  sea prestado por Aldekoa.

  • Consecuencias del operativo

Finalizado el operativo, una vez se llevaron a Jone, se habla de la apertura de nuevas diligencias contra personas participantes en ese abrazo de solidaridad. Las redes sociales han trasmitido también el agravio del Gernikako Azoka.

No será hasta el 4 de marzo, en comparecencia parlamentaria que se especifica que 15 personas están bajo acusación, sin determinar cuáles corresponden al primer hecho, cuáles a las opiniones realizadas en twitter o Facebook. No se explica si se sigue la vía penal (vía de la Audiencia Nacional) o apelarán a la recién aprobada Ley de Seguridad Ciudadana, para castigar más fácil y más rápido, igualmente sin ninguna garantía.

15 personas puestas en la picota. 15 leñas más arrojadas al fuego. 15 “herriharresi” potenciales. 15 vueltas a la espiral de represión, violencia y sufrimiento en este pueblo. La consejería se escuda en el deber policial para actuar así. Nosotros apelamos al deber político. El que nos obliga a desactivar esa espiral ascendente, a revertirla en una espiral que nos acerque a la libertad y el respeto de todos los derechos de todas las personas en toda Euskal Herria. Desactivar esa pescadilla que se come la cola, terminar con esa dinámica para que no haya más personas detenidas por motivos políticos, para que no haya más «herriharresiak” ni personas damnificadas, heridas, encausadas por esos hechos.

Hay una reflexión pendiente: ¿la Ertzaintza es policía integral o policía subordinada? Se reivindica integral, lo cual se puede interpretar como una policía que lo asume todo. Lo aceptable y lo inaceptable. Lo que la ciudadanía le demanda y lo que aspira a que no vuelva a pasar. Asume todas las competencias de policía, obviando si estas son legítimas, proporcionadas y con apego a derechos humanos.

Así, no hace sino mostrar su subordinación total. Su papel de auxiliar en operativos realizados por los cuerpos españoles. Y la necesidad de superar esta imagen de segundón a golpe de colocarse los primeros,  tomando la iniciativa represiva no hace sino empeorar su crédito. Subordinación que se extiende también a los intereses del PNV como su policía política, sometida a sus prioridades y necesidades.

Cuando se desplegó la Ertzaintza, en 1984 dejó un reguero de heridos –la Salve de Donostia, la guerra de las banderas en Bilbo…- e incluso torturados y muertos -primeros operativos contra ETA-. Corcuera, ministro del interior aplaudía: “la Ertzaintza gana prestigio con rapidez”. La idea que queremos trasladar es que no queremos que una policía autóctona que pretenda ganar prestigio de cara a Madrid, a sus Ministros de Interior, mientras lo pierde compulsivamente ante la sociedad vasca.

Más que una policía integral, queremos una policía íntegra. Una policía que haga una reflexión sobre qué actuaciones son legítimas y cuales ilegitimas. Cuáles conducen a prevenir más tensión y violencia y cuales a tensar más la espiral mencionada. Exigimos que rompa el binomio más eficacia = más contundencia que actualmente dirige sus intervenciones.

No puedo acabar esta reflexión sin mostrar nuestra más absoluta determinación ante las dinámicas de desobediencia. Dinámicas alimentadas por una lógica aplastante: en un momento en que queremos que los presos vuelvan, no podemos permitir que se lleven a nadie más. Se acabó.

Y enviar un fuerte abrazo a Jone Amezaga, su familia y toda la gente de Busturia que se movió en su favor y por enarbolar la bandera de la libertad. He de denunciarun último episodio que ha sufrido Jone: ha sido dispersada a la prisión de Ávila, donde no hay ninguna compañera presa vasca más. Lejos, desprotegida. Sin duda todos los ingredientes de una tragedia.

Pero tal vez, la tragedia mayor es que no hayamos aprendido nada. No si no somos capaces de establecer una estrategia efectiva para evitar que desde Madrid sigan moviendo hilos que nos enfrenten aquí.

* Julen Arzuaga es parlamentario de EH Bildu

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