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El Athletic tiene otra cita con la historia

Juan Carlos Latxaga

Juan Carlos Latxaga

La final de Copa se jugará en el Camp Nou. Los que suspiraban por tener una entrada podrán respirar más tranquilos porque el aforo del coliseo blaugrana garantiza prácticamente el sitio para todos los socios del Athletic. Los que estaban calculando la forma de ganar por fin al Barcelona, están lamentando la elección y ya están buscando culpables. Porque buscar culpables es algo consustancial al fútbol. El campo, el árbitro, la mala suerte… siempre hay algún responsable para explicar la derrota. Los que entienden que la elección del Camp Nou ha sido una derrota para el Athletic dirigen  sus miradas a Urrutia. Blanco o negro, no hay término medio.

Sería un buen pasatiempos plantear qué porcentaje de posibilidades de ganar la Copa tenía el Athletic en otro campo  y qué parte de ese porcentaje ha perdido por jugar en el Camp Nou. Incluso sería mejor que, aunque  solo fuera por matar el rato,  se apuntaran nombres de campos en los que el Athletic hubiera tenido posibilidades serias de ganar la final.

Algunos, llevados por su frustración lamentan también el dineral que se quedará en Barcelona. Al  parecer será mayor o les duele más que el que hubieran dejado en Madrid, en Sevilla o en Valencia.

Es evidente que la elección del Camp Nou como escenario de la final es la culminación de una chapuza de dimensiones siderales, pero llegados a estas alturas,  cualquier decisión lo era. Todos sabemos cuál era el campo ideal; todos, incluidos sus propietarios y los que mandan nominalmente en la Federación, y todos sabemos las razones por las que ese escenario estaba vetado.

Y  llegados a este punto, a uno le gustaría que más allá de buscar culpables o lamentar errores imaginados o reales, el Athletic, todo el Athletic, se concentrara en poner todos los medios en intentar ganar esta final y, si no fuera posible, competir con más acierto de lo que se hecho en las últimas grandes citas.

Viene al pelo recordar uno de los episodios más brillantes de la historia del Athletic: el de la Copa de 1958 ganada en Chamartín frente al Real Madrid de las cinco Copas de Europa, la Copa de los once aldeanos.

Aquel Real Madrid también era temible, ganaba Ligas , coleccionaba sus primeras Copas de Europa y tenía en sus filas a quien muchos consideran el mejor futbolista de todos los tiempos: Alfredo Di Stéfano.

Y también entonces se hacían chapuzas, claro. La final se jugaba siempre en Madrid porque entonces la Copa era ‘del Generalísimo’, y no era cosa de hacerle viajar. La Federación, en un alarde de gentileza, sugirió al Athletic la posibilidad de jugar en campo neutral, en el Metropolitano del Atlético, ofrecimiento que el presidente Guzmán declinó educadamente: «si hemos de jugar en Madrid, que sea en Chamartín, que es más grande y entrarán más de los nuestros».

Alonso, Atienza, Santamaría, Lesmes, Santisteban, Zárraga Joseito, Mateos, Di Stéfano, Rial y Pereda se alinearon en aquella final del 58. Enfrente, el Athletic con : Carmelo, Orue, Garay, Canito, Mauri, Etura, Artetxe, Uribe, Arieta I, Agirre y Gainza. Eneko Arieta y Mauricio Ugartemendia, Mauri, hicieron los dos goles de aquel histórico partido. Lo de los once aldeanos vino después, en el recibimiento, cuando el presidente Enrique Guzmán proclamó en el balcón del ayuntamiento: «¡con once aldeanos les hemos pasado por la piedra!».

* Juan Carlos Latxaga es periodista ( www.juegodecabeza.com)

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