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Anafilaxia: la manifestación alérgica más grave que existe

 

Lorena Laucirica

Lorena Laucirica 

· Lorena Laucirica Zurinaga (Amorebieta-Etxano, 1988) es enfermera voluntaria de Cruz Roja

 

La anafilaxia es la manifestación alérgica más grave que existe. Se define como una reacción alérgica generalizada, de instauración rápida y que puede llegar a ser mortal.  La anafilaxia es, pues, una urgencia médica.

Es una reacción que aparece velozmente tras una exposición a un alérgeno. Las causas más habituales que producen anafilaxia son los siguientes:

1º Los medicamentos: entre ellos destacan los antibióticos como las penicilinas y sus derivados, seguidos en frecuencia  por la aspirina y los antiinflamatorios.

2º Los alimentos: entre ellos destacan las frutas como el melocotón, los frutos secos y el marisco.

3º Las picaduras de abejas y avispas.

Otras causas menos frecuentes son el látex o el anisakis, y en algunos casos, la anafilaxia puede deberse a otros agentes como el ejercicio o el frío.

· ¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS? ·

Los síntomas de la anafilaxia pueden ser muy variados. En general, para que una reacción alérgica se considere una anafilaxia, ha de afectar a dos o más sistemas del organismo. Los síntomas aparecen rápidamente y la duración puede ser variable, hasta de unas horas, dependiendo del tratamiento administrado.

La piel es el órgano más frecuentemente afectado en esta reacción, y los síntomas más típicos son:

– Picor (prurito), que muchas veces se inicia en las palmas de las manos o en las plantas de los pies, en el conducto auditivo o en los genitales, y que luego se puede generalizar.

– Calor, que ocasionalmente los pacientes describen como un sofoco.

– Enrojecimiento o eccema de la piel.

– Urticaria que produce picor. Esta urticaria se caracteriza por habones (sobreelevación de la piel de tamaño y forma variable, que puede tener un color pálido o rosado-rojizo).

– Inflamación de párpados, labios, cara, genitales u otras partes del cuerpo.

Además de los síntomas ahora mencionados, el tracto respiratorio (con rinitis, edema de glotis, estornudos, dificultad para tragar, broncoespasmo, sibilancias, etc.), el sistema digestivo (con vómitos, dolor abdominal o diarrea) e incluso el cardiovascular (con hipotensión, taquicardia con sensación de palpitaciones o pérdida de conocimiento por la disminución del riego sanguíneo) también pueden verse afectados. Los episodios de anafilaxia mortales se producen por afectación respiratoria grave con edema de laringe o broncoespasmo intenso, o bien por afectación cardiovascular con parada cardíaca.

· TRATAMIENTO ·

El tratamiento de la anafilaxia debe ser precoz e intenso. Las personas que han sufrido un episodio de anafilaxia deben ser puestas en una posición cómoda, con las piernas elevadas para aumentar el flujo sanguíneo al corazón. Esta posición no es aconsejable en caso de vómitos o dificultad respiratoria. Han de evitarse levantar a la persona o ponerla de pie. Los que estén inconscientes con respiración espontanea, deben colocarse en decúbito lateral; en caso de las mujeres embarazadas, éstas deberán colocarse del lado izquierdo para evitar la compresión de la vena cava por el útero gestante.

Si el paciente está en un entorno médico, se administrará oxígeno, se le monitorizará (con especial control de la tensión arterial) y se valorará continuamente el estado de consciencia. El fármaco de elección para el tratamiento de la anafilaxia es la adrenalina (o epinefrina) intramuscular. Se trata de un medicamento que actúa rápidamente y que mejora la mayoría de síntomas de la anafilaxia. Además, se considera que puede mejorar la supervivencia tras ella. Se puede repetir la administración de la dosis a los 5-10 minutos si la respuesta obtenida es insuficiente. Posteriormente se administrarán sueros intravenosos si se precisa. La vía de administración elegida para la adrenalina es la intramuscular, ya que se consigue un efecto más rápido que la subcutánea. La vía intravenosa se reserva para su utilización en unidades médicas especializadas.

La adrenalina suele provocar efectos secundarios leves como temblor, nerviosismo y palpitaciones. Hay que tener especial cuidado en la administración de la adrenalina en personas con antecedentes de enfermedades cardíacas, hipertiroidismo, si está en tratamiento de cierto tipo de medicamentos (algunos antidepresivos), etc. ya que en estos casos pueden provocar efectos adversos graves como angina, infarto de miocardio, edema pulmonar, etc.

Actualmente existen dispositivos de adrenalina autoinyectables con forma de bolígrafo que permiten que el paciente o gente de su alrededor los puedan aplicar de una forma sencilla, ya que, administran una dosis adecuada de adrenalina por vía intramuscular. Por ello es importante que tanto los pacientes, como sus allegados reciban la educación y entrenamiento adecuados en la utilización de este inyectable.

 

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