Son ya nueve los cuerpos antifascistas de 1937 exhumados en el monte Saibi
MUGA MEMORIA
«Muchas de sus familias ni siquiera saben que les estamos buscando». La frase de Teresa Usaola, presidenta de la Asociación para la Memoria Histórica Saibigain 1937, resume la dimensión humana de una búsqueda que continúa casi nueve décadas después de los combates de abril de 1937. Cuatro nuevos cuerpos han sido localizados y recuperados en los últimos días en el monte. Son ya nueve los combatientes exhumados durante las prospecciones realizadas en este escenario bélico.

Prospección en Saibia. EUSKAL PROSPEKZIO TALDEA
«Imagina no saber dónde está tu abuelo, tu bisabuelo, tu padre, tu tío abuelo… Imagina crecer sin una tumba, sin un lugar donde llevar flores, sin saber qué pasó realmente». Usaola –sobrina nieta del comandante Felipe Bediaga, del batallón Arana Goiri, desaparecido en la batalla- pone el foco en las familias de más de un centenar de desaparecidos en la zona de la cumbre del monte Saibi (946 metros), que llevan desde entonces conviviendo con la ausencia y, en muchos casos, sin conocer siquiera el destino de sus allegados.
Los cuatro cuerpos recuperados en este enclave del Parque Natural de Urkiola ahora pertenecen, con casi total seguridad, a combatientes del bando republicano, según los indicios encontrados junto a los restos. Entre ellos figuran una hebilla de gudari, munición francesa Lebel y monedas de Euzkadi.
Los cinco cuerpos recuperados con anterioridad también son considerados, con un alto grado de probabilidad, combatientes republicanos. En los dos primeros no aparecieron objetos que permitieran corroborarlo directamente, aunque tanto el lugar como las características de los enterramientos apuntaban en esa dirección.
CRONOLOGÍA
Para entender por qué aparecen restos en Saibigain hay que retroceder hasta abril de 1937. El monte se convirtió en uno de los puntos estratégicos de la ofensiva del ejército sublevado contra Bizkaia y en escenario de varios días de combates entre las fuerzas republicanas y las tropas del bando golpista.
La ofensiva sobre Bizkaia había comenzado el 31 de marzo de 1937, con los bombardeos de distintas localidades, entre ellas Durango. El avance de las fuerzas sublevadas convirtió los altos de Urkiola en una zona estratégica y Saibigain pasó a ser uno de los principales objetivos militares.
El ejército sublevado tomó la cima el 6 de abril. A partir de entonces se sucedieron los intentos republicanos por recuperarla, en una batalla marcada por ataques y contraataques y por unas condiciones especialmente duras. La intensidad de los enfrentamientos hizo que Saibigain pasara a ser conocido como el Monte de la Sangre.
En las operaciones participaron diferentes unidades del Ejército Vasco. Entre ellas estuvieron los batallones Arana Goiri y Gordexola, vinculados al PNV; Guillermo Torrijos, de UGT; Salsamendi, del PCE, y el Disciplinario de Euzkadiko Gudarostea.
También llegaron unidades asturianas: Asturias nº 8 Víctor, vinculado a la CNT; Asturias nº 25 Lenin, relacionado con el PSOE y el PCE, y Asturias nº 43, que prestó apoyo en el sector de Mañaria.
El primer gran contraataque republicano tuvo lugar el 7 de abril, con la participación de unidades asturianas y del Gordexola. El 11 de abril se produjo un nuevo intento y al día siguiente llegó uno de los episodios centrales de la contienda.
El 12 de abril, los batallones asturianos nº 8 y nº 43 -con dos compañías del nº 25 en la reserva- atacaron las posiciones de Saibigain desde el sector de Artzate. Después de varias horas de combate consiguieron ocupar la cima, aunque la posición fue recuperada por las fuerzas sublevadas al día siguiente.
El 14 de abril, las unidades Arana Goiri y Disciplinario protagonizaron otro ataque republicano, con apoyo de otras unidades. La lucha volvió a ser intensa y, finalmente, las tropas sublevadas consolidaron el control de la montaña.
Los combates dejaron muertos, heridos y desaparecidos. Algunos de los fallecidos fueron enterrados sobre el propio terreno, en ocasiones de forma improvisada, y sus familias nunca llegaron a saber dónde quedaron sus restos.
Las actuales labores de búsqueda corren a cargo de Euskal Prospekzio Taldea, que localiza posibles enterramientos y trabaja sobre el terreno. La exhumación propiamente dicha corresponde a Aranzadi.
EVIDENCIAS
En los trabajos, además, de las asociaciones indicadas suelen estar presentes dos técnicas de Biomic que colaboran como voluntarias de Aranzadi, y familiares de personas desaparecidas en aquella montaña acompañadas por Teresa Usaola, presidenta de la Asociación para la Memoria Histórica Saibigain 1937. Los objetos recuperados junto a los cuatro nuevos cuerpos permiten situarlos con casi total seguridad en el bando republicano. El material militar y las monedas constituyen algunas de las principales evidencias.
Ahora queda por delante otra parte fundamental del proceso: tratar de identificar a los combatientes y localizar a sus familiares para que los restos puedan regresar a sus lugares de origen.
Las prospecciones continuarán al menos hasta finales de este año, cuando termina el permiso vigente. El equipo tiene previsto solicitar una nueva autorización para mantener los trabajos durante 2027. «Nosotros, mientras nos sigan dando permisos seguiremos buscándoles, que es para lo que estamos», explican desde Euskal Prospekzio Taldea.
«PORQUE FUERON, SOMOS»
En Saibigain quedan todavía muchas historias por recuperar. Los cuatro cuerpos encontrados ahora elevan a nueve los combatientes exhumados, pero la cifra de desaparecidos vinculados a la batalla es muy superior. Las asociaciones hacen un llamamiento a familias que de combatientes que pudieron morir en este monte, para poder tanto información como pruebas de ADN. Las identidades de los cuerpos localizados aún no se han dado a conocer.
Casi 90 años después de aquellos combates, el monte sigue devolviendo a quienes quedaron allí. «Porque fueron, somos», concluye Usaola.





