Rufo, disculpa, no te olvidamos, lagun. Eskerrik asko!
MUGA GOGOAN
Durango, en ocasiones, es un pueblo poco agradecido. Días atrás, el pasado martes, falleció el por todos conocido Rufo. Es decir, Rufino Oñate Alcerreca. Una persona querida en la villa. El carbonero, quien perdió un brazo con pocos años. Quien pasaba por el callejero de pie sobre el carro tirado por su burro y agarrando las riendas con una sola mano. El de primero Barrenkalea y luego Juan Mari Altuna. El que cada día tenía un comentario simpático y cordial para con quien se encontraba.

Rufo junto a su caballo pasando por Askatasun etorbidea. JESÚS MARI URIARTE (cortesía de José Ángel Orobio Urrutia)
Hemos conocido tarde su fallecimiento en MUGA (gracias a la persona que por la redes sociales no lo ha hecho saber), pero no por ello te olvidamos, ni olvidaremos, Rufo. Vecino de la calle Juan Mari Altuna, Rufo era conocido por su carácter cercano, afable y por el comentario simpático que siempre tenía preparado para amigos, conocidos o cualquier persona con la que coincidiera. Su sencillez, su capacidad para sacar una sonrisa y su presencia cotidiana hicieron de él uno de esos personajes populares que trascienden su oficio para convertirse en parte de la identidad de un pueblo.
El amigo Rufo deja un vacío entre quienes lo conocieron y recuerda la importancia de preservar la memoria de personas que, sin buscar protagonismo, marcaron una época. El funeral por su persona se celebró el jueves en la parroquia de Santa Ana.

Otra zona de Askatasun etorbidea. JESÚS MARI URIARTE (cortesía de José Ángel Orobio Urrutia)
Con su marcha desaparece uno de los personajes más queridos y auténticos del Durango de siempre. Quienes te conocimos, majo, no te olvidaremos. Ni de coña. Eskerrik asko, lagun!






