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Exigen en Gernika método científico e identidades al dar cifras de víctimas de bombardeos

IBAN GORRITI 

MUGA GERNIKA-LUMO

La Casa de Cultura de Gernika-Lumo ha acogido este jueves una conferencia organizada por la asociación memorialista Pipergorri bajo el título “El coste humano de los bombardeos. Durango 31 de marzo de 1937”, un encuentro centrado en el rigor histórico y la necesidad de poner nombre y apellidos a las víctimas de la guerra militar de 1936 surgida tras un golpe de Estado español contra la legítima Segunda República.

Conferencia vivida hoy en la casa de cultura de Gernika-Lumo. IBAN GORRITI (MUGA)

El acto, moderado por la portavoz de la asociación impulsora, Amagoia López de Larruzea, ha reunido a dos investigadores que han abordado desde distintas perspectivas el impacto de los bombardeos sobre la población civil. Por un lado, el catedrático Jon Penche ha defendido con firmeza la primacía del método científico en los estudios históricos. En su intervención, ha insistido en la importancia de “rescatar nombres y apellidos”, priorizando la identificación documentada de las víctimas frente a interpretaciones o cifras que, a su juicio, pueden quedar fuera de una lógica estrictamente científica si no están debidamente respaldadas por fuentes verificables.

Por su parte, el investigador Jimi Jiménez ha presentado los resultados de un estudio centrado en los bombardeos de Durango, ocurridos los días 31 de marzo, 2 y 4 de abril de 1937. El trabajo, titulado “Memoria de la investigación sobre las víctimas mortales de los bombardeos del 31 de marzo de 1937 de Durango. Analizando fuentes y revisando datos”, concluye que se han podido identificar 213 víctimas mortales, una cifra que se distancia de las 334 que se han manejado en los últimos años. Según ha explicado Jiménez, este ajuste responde a un proceso exhaustivo de revisión documental y contraste de fuentes.

RIVALIDAD ENTRE VILLAS BOMBARDEADAS

Jiménez, por su parte, ha lamentado que aún exista cierta rivalidad entre la ciudadanía de distintas localidades en torno al número de víctimas o al grado de destrucción sufrido, algo que, en su opinión, distorsiona el debate histórico y la necesaria mirada común sobre lo ocurrido.

El turno de preguntas ha abierto un espacio para la reflexión —y también para la controversia— al trasladarse el debate al caso de Gernika-Lumo. Varias personas asistentes han planteado por qué no se ha desarrollado o no se prevé un estudio de características similares al de Durango para esclarecer el número de víctimas del bombardeo de la villa foral. La cuestión ha reavivado la idea, repetida durante la jornada, de la necesidad de fundamentar cualquier cifra en pruebas documentales sólidas, con identidades verificadas a través de archivos y otras fuentes históricas.

En este contexto, tanto la asociación memorialista Pipergorri como Penche han puesto en valor el trabajo realizado durante cuatro décadas por Gernikazarra Historia Taldea. No obstante, han lamentado que este colectivo haya declinado la invitación para participar en la conferencia, lo que, a su juicio, habría enriquecido el contraste de enfoques en un debate que sigue siendo sensible y abierto en la memoria histórica de la localidad.

La sesión ha concluido dejando patente que, «más allá de las cifras, el reto continúa siendo conjugar memoria y rigor en la reconstrucción del pasado».

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