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Un documental retratará la memoria del coraje de gudaris y milicianos en Saibi

IBAN GORRITI

El monte Saibi volvió a convertirse este domingo en un espacio de memoria viva con motivo del quinto aniversario del actual ciclo de homenajes a quienes murieron en abril de 1937. Familiares, asociaciones y asistentes ascendieron hasta la cima en una jornada marcada por el recuerdo y la dimensión cultural de un acto que mantiene viva la historia a través de la tradición.

El coro mañariarra Kirikiño durante el acto. MUGA

El homenaje vivido a 969 metros de altura en un día ventoso estuvo acompañado por el coro Kirikiño de Mañaria, cuyas voces envolvieron el acto en un ambiente solemne, y por un aurresku de honor que reforzó el carácter simbólico de la jornada. Música y danza se integraron así en una conmemoración donde la cultura funciona como vehículo de transmisión de la memoria colectiva.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Teresa Usaola, presidenta de la asociación Saibigain 1936 y descendiente de uno de los fallecidos en el conocido como “Monte de la sangre”, quien puso palabras al silencio del lugar: “Hoy estamos aquí… y este silencio… no es un silencio vacío. Si uno se detiene… Se siente. Aquí hay vidas que se quedaron suspendidas. Hay pasos que nunca bajaron del monte. Hay palabras que nunca llegaron a decirse. Y hay familias… que llevan 9 décadas esperando, en un duelo heredado por generaciones”.

Los detalles del homenaje fueron recogidos por la productora Euskadi Movie (Esto no es Hollywood, Érase una vez en el Caribe, Baleazaleak, Alegrías Riojanas) para su inclusión en el documental Saibigain 1937. El monte de la sangre, destinado a ETB y RTPA. La obra abordará la lucha de la propia Teresa Usaola y de la asturiana María Mar Gallego por encontrar a sus familiares desaparecidos, hilando sus historias personales con el contexto histórico de los combates en la zona.

Saibi, escenario de intensos enfrentamientos durante la Guerra de 1936 motivada por un Golpe de Estado fascista contra la legítima Segunda República, continúa siendo hoy un lugar donde el pasado se hace presente. Cada ascenso al monte se convierte en un acto de recuerdo compartido, en el que la palabra, la música y los gestos simbólicos permiten mantener viva una memoria que sigue buscando respuestas.

Miembros de Euskal Prospekzio Taldea junto a Gallego y Usaola. EPT

Por su parte, el colectivo Euskal Prospekzio Taldea -en la fotografía- destacó el carácter “profundamente especial” de la jornada. Desde la entidad subrayaron que encuentros como este dejan huella y recordaron que la labor de búsqueda continúa: aún quedan historias por recuperar y nombres por devolver a sus familias. Asimismo, pusieron en valor el testimonio de mujeres como Usaola y Gallego, a quienes consideran ejemplo de una memoria que “no se rinde” y que sigue persiguiendo dignidad y reconocimiento para los desaparecidos, incluso después de casi nueve décadas.

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