Hace dos años, hubo un intento de llevar a cabo una cuestación vecinal para reparar el San Bartolomé, pero, a pesar del interés por la falta del santo, no llegó a materializarse. Las familias del barrio y comerciantes lamentan que sea una familia quien tenga que preocuparse por un elemento de patrimonio. La hornacina continúa vacía y en ocasiones, incluso, hay personas que la dejan abierta, sin saberse la razón.
“La figura es una copia”, pormenoriza la persona que lo conserva y que prefiere mantenerse en el anonimato. Está hecha con varios materiales, como madera y escayola. “De hecho, está vacía por dentro”, apostilla al tiempo que estima que la original –aquella que en su día dio nombre a la ermita de San Bartolomé– ya no existente, y que un ascendiente que era muy devoto del santo solicitó conservar la original y para ello hacer una hornacina en la fachada de su caserío, el último baserri que permaneció en activo en el casco viejo de Durango.
Finalmente, el original, según la idea que hay extendida entre el vecindario del barrio, es que “fue llevado a Elgoibar, donde San Bartolomé es el patrón municipal”. Y, “en Durango, en su recuerdo quedó esta copia”. La parroquia de la localidad guipuzcoana data del siglo XVII y fue obra de los arquitectos Longa, Larraza e Ibero, quienes mostraron en este trabajo influencias de la escuela escurialense. En él se puede contemplar la imagen del santo, aunque por lo investigado, no es el vizcaino. Ante el estado de deterioro al que había llegado, se comenzó en 1994 la restauración del templo, que concluyó en 1997.

Hornacina vacía en Intxaurrondo kalea. MARIAN DÍAZ GORRITI
Consultada tanto la parroquia como el historiador y docente Pello Arrieta Soraiz, no hay constancia de que la figura original del santo de aquella ermita que hubo en Durango esté en la parroquia de Elgoibar, ni sea tampoco otra imagen que hay en la localidad y que se suele portar por su callejero como tradición anual. Arrieta así lo hace constar, aunque sí detalla que en aquellos tiempos el pueblo guipuzcoano formó parte de la circunscripción de la Vicaría de San Pedro de Tabira, Durango. Es decir, ninguno de los dos San Bartolomé, según este profesional, son el que hubo en la ermita de la villa vizcaina. Ese templo hoy inexistente y donde desde hace décadas se levantan viviendas, según un estudio minucioso de Alberto Errazti de toponimia, aparecía ya en 1736 como ‘San Bartholome’, con h. Y en ese legajo aparece además citado el caserío como “casa enfrentte de le hermitta de San Bartholome” (sic). Es en un documento foral de Obras, Transportes y Caminos cuando consta ya como “San Bartolome” (sic) y con tilde en la ‘e’ por primera vez en 1925.
Cada 24 de agosto, la hornacina era engalanada en honor a San Bartolomé. La documentalista de ETB, Marian Díaz Gorriti, lo recuerda: “Siendo yo niña, había también pasacalle de txistularis y tamboril por Intxaurrondo, hasta el caserío de Tibur. Uno muy famoso de mi infancia era Itzela. Resultaba un día muy animado pues, además de estar amenizada la mañana e ir a la pisci, ese día había nacido una niña en la escalera y solíamos tener merienda toda la chavalería de la calle”, detalla y va más allá: “Tras la vandalización de la imagen, las vecinas de más edad viven con disgusto cada 24 de agosto pues eran muy devotas del santo. Mantienen la tradición de las capillas itinerantes. Creyentes o no, es una realidad que se percibe su ausencia, ese hueco vacío dejado por una imagen religiosa portando un cuchillo, símbolo de su martirio. Murió despellejado vivo”.
OROBIO-URRUTIA: “YO Creo que es la imagen original de San Bartolomé; no una copia”
I.G. DURANGO
“Yo creo que la imagen que se pone en la hornacina es la original. No tengo ninguna referencia que indique que se envía a otro lugar”. Con esta afirmación, el exarchivero municipal de Durango, José Ángel Orobio-Urrutia, cuestiona la idea de que la imagen de San Bartolomé fuera trasladada a Elgoibar y que la actual sea una copia. Es decir, podría datar del siglo XVII.

Imagen destrozada. IBAN GORRITI (MUGA)
Según la documentación histórica aportada por Orobio-Urrutia, la ermita de San Bartolomé se levantó en 1675, cerrando el humilladero que existía previamente en el arrabal del Nogal (Intxaurrondo). El 23 de septiembre de ese año se acordó pedir dinero por las calles para costear los ornamentos del altar. Se dejó constancia de que el humilladero había sido ya cerrado con pared, que la imagen de San Bartolomé había sido reparada y colocada en el altar, y que solo faltaba solicitar licencia para poder decir misa.
En el año 1741 se recoge otro episodio significativo relacionado con este asunto: el 3 de diciembre del año anterior se incendiaron dos casas en el citado arrabal del Nogal, frente a la ermita de San Bartolomé, precisamente. Una de ellas pertenecía a Joseph Antonio de Larrea, quien solicitó ayuda para su reconstrucción. El Ayuntamiento entonces acordó concederle doce maderos. Una de esas casas es la que actualmente cuenta con la hornacina.
Finalmente, en 1905 el obispo de Gasteiz concedió permiso para derribar la ermita, pero con la condición de que la imagen del santo fuera colocada en una hornacina en el mismo lugar que ocupaba el templo. El 11 de octubre de 1905 y el 21 de febrero de 1906 se tomaron los acuerdos definitivos para proceder al derribo y ubicar la imagen en la hornacina del caserío localizado enfrente de este lugar, donde continúa en la actualidad. Estos datos documentales refuerzan la hipótesis de que la imagen conservada es la original y no una copia trasladada desde otro lugar, como por ejemplo Elgoibar, donde es el patrón municipal.









