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‘Porque el escritor, en el fondo, es un Sísifo’, por Anisia Serendipia

ANISIA SERENDIPIA

 

Evocando acontecimientos no vivido

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Mugikorraren bibrazioak egun berri zahar bat iragarri arte. Un viejo nuevo día, este verso contenido en el poemario Postal bat desertuan del joven poeta de Berriz Julen Apella Santamaria, Premio Donostia Kultura de Poesía 2023, me ha recordado lo que dijo hace unos días Itxaro Borda en su discurso de ingreso en Euskaltzaindia, que el escritor en el fondo es un sísifo. En el ayuntamiento de Baiona le recibía el músico Ibon RG quien, acompañándose del ttunttun, interpretaba con su “voz cruda” una canción con texto de la escritora: Biharra  lasai dabil itsas zabalean eztiki mintzatzen da uhain azalean euriaren eresiaz soilik eskas duguna arrats apalean. izotzaren hondotik martxo bipilean kukuak kantatzen du mahasti hilean euriaren eresiaz ametsez gaudelarik zentzuz ixilean, hedoiak lodi daude, nostalgia hotza, ezpainetan agertzen ikara zorrotza uriaren eresiaz entzunen ote dugun kolpeka bihotza. La voz, dice mi añorado Ibon, es el instrumento que más me interesa, todos tenemos una y es incomparable.

_Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa_ Todos tenemos una voz como todos tenemos nuestra piedra que empujar hacia la cumbre. Pero, ¿en qué sísifo piensa Borda? ¿En el que padece la tortura de una frustración permanente, esa con la que vive el Sísifo que nos describe Homero en el pasaje en el que Ulises baja al Tártaro: Y vi a Sísifo, que soportaba pesados dolores, llevando una enorme piedra entre sus brazos. Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba la piedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otra vez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensión y el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza?; ¿Tal vez piensa un sísifo feliz, como exhorta Albert Camus a hacerlo?

El premio nobel consideraba que era posible imaginar a Sísifo feliz, siempre que al entregarse a su acción sea capaz de reconocerse en ella. Para imaginar a Sísifo feliz, basta con aceptar lo absurdo de la vida, y persistir sin ceder a la desesperación porque, dice Camus: no hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche.

Inoiz ez dut jazza ulertu notak alde batetik bestera alderrai… jazza ez denean jazza maite dut eta kontziente naiz traizio horretaz…

_Gris Mañaria_ Me han contado que Apella presentó su libro a finales de octubre en la antigua cantera convertida ahora en el espacio de arte Angurreta Harrobia Arte Espazioa de la localidad vecina¸ al mimo del artista Victor Arrizabalaga.

Escultura de Víctor Arrizabalaga.

 

No me ha costado imaginar al joven rapsoda presentando su poemario entre las rocas  perennes del sacro bosque de Bomarzo, el sueño del duque Pier Francesco Orsini. Mirando al cielo, como en el texto de Bolaños que Apella elige para introducir su poema POEMA: En aquel momento, no sé por qué, yo tenía la sensación de ser el único preso que miraba al cielo. Probablemente era debido a que tenia 19 años.

En la parte par de la portadilla del libro que tengo entre manos, unas líneas traducidas al euskera de la novela Moby Dick. Habla Ismael y dice así: Sí, como sabe todo el mundo, la meditación y el agua están unidas para siempre. Para esa unión, lo mismo que el agua sirve la montaña de piedra.

La roca sigue rodando. Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. El también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada fragmento mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

Julen Apella y Joseba Sarrionandia en Mañaria.

 

Yo siento el lastre. Yo siento límites. Yo siento que a lo sumo consigo que éstos sean elásticos, escribe Luis Cardoza y Aragón. Un brindis por este poeta guatemalteco autor de La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre (persona). Un brindis por Julen.

Y a otro le parecerá otra cosa

 

Julen Apella Santamariak (Berriz, 1998) Donostia Kultura VI. Poesia Lehiaketa irabazi du

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