Sorioneku, la mano de la paz

ARANTZAZU AMETZAGA IRIBARREN
En Irulegi, monte en el centro de Nabarra, la Fundación Aranzadi nos desenterró un mano de bienvenida, con la primera palabra escrita encontrada en euskera de hace más de dos mil años. ¡¡Es la mano de bienvenida de un hogar, convocatoria a una reunión de personas que ejercían la amistad y la conversa amistosa, de la amplia comunición de ideas, sean afines o dispares. La mano/eskua quedó enterrada por un suceso bélico de ese tiempo, sepulta pero intacta estos dos mil años, pues desgraciadamente hemos seguido en el ejercicio malhechor de la guerra, aunque no ejercemos la esperanza, la fuerza y el trabajo de la paz, como solución a los problemas de convivencia derivados del hecho singular de ser habitantes de Europa desde la prehistoria.
Hemos de trabajar los principios de tolerancia que devienen de la amistad, y los de pensamiento que derivan del roce humano, girar la puerta de nuestra casa, cada quien de la suya, sin recurrir al insulto, sin acceder a la dictadura del pensamiento de alguien que se eleva por encima de los demás, haciéndose evidente pero no procurando la felicidad ajena.
Zorioneku es la clave de toda andadura. Recuerdo que por estos días se celebra en India el Divalli, festival de la luz, con festejos que incluyen danzas, canciones, jolgorio en la comunicación social. Lo recuerdo porque hoy -por ayer- que hemos festejado el Nafarroa Oinez con tanta paz como alegría, con sentimiento de resurrección por poder ser lo que somos y abrirnos en un abrazo a los demás. Creo que la luz ha iluminado mi vida y la de todos en este sendero de paz.





