Los egos por delante de los supervivientes de Durango y Gernika

MONIKA APERRIBAI
El negocio de mercadear con personas que pueden dar réditos a nivel de votos es rentable, solo eso. Todo se traduce a dinero, poder y más dinero. Mientras las personas que tienen un valor y un peso en la historia se van esfumando.
Porque ellas no aportan nada material, solo serán recordados y recordadas cuando ya no estén y los políticos se rasgaran las vestiduras y se darán golpes de pecho evocando con nostalgia aquellos tiempos y a aquellas víctimas.
Qué frivolidad, qué hipocresía y qué tristeza.
Y bueno, seguro que da más beneficio económico estar hermanados con ciudades que están en la otra punta del planeta que con hermanos de dos municipios vecinos y a escasos kilómetros como son Durango y Gernika.
No hay voluntad, no hay empatía ni implicación.
Premian más los egos.
Siempre cometiendo los mismos errores de los que no terminan de aprender.
No esperemos que nada venga por parte de la derecha, nunca vendrá, pero de la izquierda…
Qué podemos esperar de políticos que sonríen en la foto y abrazan por cumplir, por protocolo y que aprovechan cualquier ocasión que les viene del cielo para sacar tajada.
Pues desde el cielo o desde donde sea les ven los que no tuvieron su reconocimiento y seguro que se avergüenzan de este comportamiento tan poco ejemplar para con ellos.
Y así dejarán pasar oportunidades…

Monika Aperribai y Emilio Aperribay -superviviente del bombardeo de Gernika- en el cine Zugaza de Durango.





