BIZKAIKO BIRA. 14 · De Lanzas Agudas a Balmaseda con el Alpino Tabira

JAVI RAYA
· La otra cara de los montes de Ordunte
Continuamos con la Bizkaiko Bira organizada por el club de montaña Alpino Tabira de Durango. La disfrutamos el domingo 15 de marzo. Se esperaba un día nuboso, triste y cerrado. Salimos del Barrio de Lanzas Agudas y subimos al Portillo de Brena con la intención despedirnos del Valle de Mena, buscamos el Valle de Karrantza, buscamos el final de nuestra etapa que es Balmaseda, que es final de los Montes de Ordunte.

Este grupo no cesa en su empeño, ante una lluvia constante y el frío que nos acompaña.
Hemos necesitado de dos etapas para cumplir con los Montes de Ordunte; hemos necesitado recorrer Bizkaia y Burgos; hemos recorrido las cumbres herbosas y extensas de la Sierra de Mesada; hemos disfrutado de la compañía del caminar de las grandes cumbres de estos montes, como la del Zalama(1343); hemos disfrutado de unas vistas amplias y de unos valles que se han abierto a nuestros ojos. Y hemos tenido que llegar a esta etapa para ver la otra cara de estos montes, donde el sirimiri se ha despertado con nosotros y nos ha acompañado desde la mañana, donde el agua de la lluvia nos ha calado hasta los huesos, donde el frio nos ha hecho abrigarnos, y donde las nubes nos han engullido haciéndonos desaparecer.
Os voy a contar la historia de unos pasos, de unos pasos de unos hombres y de unas mujeres del Alpino Tabira, de unos pasos firmes e inquebrantables, que quieren conquistar estos montes.
Salimos del Barrio de Lanzas Agudas, con un sirimiri insistente, y nuestras miradas hacia abajo, aguantando el chaparrón. Y desde el fondo del valle, comenzamos con una subida continua e intensa con la intención de subir a la cima centenaria del Baljerri(1106); recorremos pistas forestales; escuchamos el rugir del empuje del agua de los ríos crecidos; recorremos caminos embarrados, por donde discurren riachuelos improvisados; recorremos la vertiente W del monte Baljerri para llegar al Portillo de Brena, donde retomamos la columna vertebral de los Montes de Ordunte, porque queremos terminar estos montes recorriendo el cordal de las cimas que nos llevaran a Balmaseda. En la subida al Portillo de Brena nos ha acompañado unas nubes bajas, pegadas a los montes, que descargaban sirimiri, y que, por momentos, se levantaban abriendo claros.
Llegamos al Portillo de Brena, y la visibilidad es casi nula; se ha metido la niebla, igual que se ha metido el viento que nos enfría. Y comienzan los atractivos; el viento se convierte en ventisca; la niebla juega con nosotros; el granizo se hace sentir con fuerza en la cara. Seguimos subiendo hasta llegar al cordal, y pisamos una nieve que nos sorprende, y somos testigos como la niebla y la nieve juegan entre sí, desorientándonos y confundiendo a nuestros pasos. No esperábamos tantos atractivos, no esperábamos pagar este tributo para hoyar la cima del Baljerri(1106), pero sinceramente vale la pena; esta pasión que nos mueve, que nos enciende una llama en nuestro interior, que arrastra nuestra voluntad por las cimas y por las montañas; esta llama es infinita, esta llama nunca se apaga.
Estamos en la cima del Baljerri(1106), y hoyamos la cima, porque encontramos el buzón de esta cima centenaria; y recorremos el Monte Baljerri pisando la nieve, tocando las nubes bajas, y disfrutando de la otra cara de estos montes, y disfrutando porque nuestros pasos continúan insaciables.
¡Qué lujo pisar de nuevo la nieve en nuestra Bizkaiko!

En la subida al Portillo de Brena nos ha acompañado unas nubes bajas, pegadas a los montes, que descargaban sirimiri, y que, por momentos, se levantaban abriendo claros.

El buzón de la cima centenaria del Baljerri (1106), nos sorprende con una capa fina de nieve y un viento helador.

El grupo disfruta de esta Bizkaiko con la niebla y con la nieve como nuevos compañeros de travesía.

Nuestros pasos condicionados por la nieve, y por una niebla que nos engulle.
Solamente dejamos atrás la nieve, cuando llegamos a la cima de Ilso de Estacas(1037), donde descubrimos el resto del cordal con las cimas que nos quedan.

Desde la cima de Ilso de Estacas (1037), las nubes nos regalan unas vistas del camino a seguir en este cordal.
Nuestros pasos continúan, porque queremos despedirnos de los Montes de La Peña, del Embalse de Ordunte y del Valle de Tena, y para ello, nos encaminamos hacia una pala herbosa y empinada, que nos llevará a la cima del Mazo del Pando(1011), donde las nubes juegan con nosotros al escondite.

La cima de Maza del Pando (1011) nos espera, y el Valle de Tena se despide de nosotros.
Miramos adelante; buscamos la cima centenaria del Burgueño(1044), que nos espera con una niebla espesa, que no nos deja ver nuestros pasos, y con una lluvia, que, por momentos, se convierte en granizo. Tenemos al compañero habitual en estos montes que es el viento, que viene a pedir peaje para poder atravesar estos montes, pero es igual, nos crecemos ante la adversidad, y es que estamos cada vez más cerca de Ama Lurra. Levantamos la vista y encontramos y tocamos el buzón centenario, para continuar con una bajada de una pala interminable; pisamos una tierra empapada, pisamos charcos.

En el ascenso a la cima del Burgueño (1044), la niebla nos hace desaparecer.

Dejamos atrás la cima del Bugueño (1044), dejamos atrás una niebla que nos ha acompañado en nuestro camino.
Estamos andando por Burgos, estamos andando por Bizkaia; subimos al Cerrocuchillo(828) y al Terreros(909), y encontramos a la Ermita de San Roke de la cima del Kolitza(883), encontramos un cielo azul entre unas nubes viajeras que nos llevan hacia Balmaseda.

La Ermita de San Roke en la cima del Kolitza (883), simula ser un faro en este mar de niebla que hemos dejado.
Hemos terminado con un cordal humilde de las cimas de Los Tueros(637), Gueci(657), Peñalosa(654) y Sabugal(654), para recorriendo la ribera del Arroyo de Kolitza llegar a Balmaseda.
Salimos un día de invierno pisando nieve en la cima del Baljerri(1106), y llegamos a la cima del Kolitza(883), con un sol que lucha para abrirse entre las nubes, y para mostrarnos un cielo azul; dejamos al Embalse de Ordunte, y llegamos a la sombra de la cima del Garbea(718), que se asoma a la población de Balmaseda; dejamos las grandes cumbres de los Montes de Ordunte con sus contrafuertes y sus cumbres herbosas, y llegamos a un cordal de montes escondidos entre las nubes bajas, con subidas abruptas y palas interminables, que nos llevan a los últimos pliegues de estos montes, que buscan descanso entre los adoquines de las calles de Balmaseda.

Hemos recorrido una travesía en invierno, y hemos finalizado tocando a la puerta de la primavera.

Balmaseda invita a los caminantes a recorrer sus calles y atravesar su Puente Viejo.
Hemos finalizado la etapa 14 en Balmaseda; hemos terminado en un pueblo con un pasado medieval, que se visibiliza en sus calles y en sus construcciones civiles y religiosas; hemos atravesado las aguas del poderoso rio Cadagua; hemos caminado por el Puente Viejo o Puente de la Muza, un puente fortificado de estilo románico, que unía la meseta castellana con la costa cantábrica … y ahora rodeados de los últimos pliegues de los Montes de Ordunte, que finalizan en la cima centenaria del Garbea(718mts), nos toca imaginarnos la siguiente etapa que finaliza en Gordexola… y es que nosotros somos caminantes, que buscamos juntar estas poblaciones recorriendo el cordal de la Sierra de Trasmosomos o Santxosolo, que buscamos descubrir caminos y senderos nuevos en esta sierra, que parece dar continuidad a nuestros pasos en esta Bizkaiko Bira muy personal.





