ZUGAZA LLENO · «Si las instituciones no se hermanan, nos hermanamos los supervivientes»

“Si las instituciones no se hermanan, nos hermanamos las personas, los supervivientes”. Fue la frase que marcó el exitoso acto de ayer ante un Zugaza que colgó el “no hay entradas” y en el que más de 20 personas se quedaron sin poder acceder a la sala de cine. Ahí residió el valor del acto del primer hermanamiento entre mujeres y hombres supervivientes de los bombardeos fascistas contra Durango de 1937. Y el texto escenificado por un componente de Lekukoak 1937 concluyó con una frase demoledora: “Porque ni el fascismo entonces, ni las instituciones hoy pueden evitar e impedir que los corazones que quieren se hermanen”. Y cumplieron su palabra colocando una placa que ya deja constancia de esta lucha ciudadana.

Letamendi y Etxebarrieta saludan con honores a Edita Gómez, Lidia Larrea, Emilio Aperribai y Mikel Aretxaga. JAVI MAR FLO
El colectivo antifascista Lekukoak 1937 cumple en 2026 cinco años reivindicando el sueño no cumplido de que las villas de Durango y Gernika se hermanen, como «última voluntad» de las y los últimos supervivientes. “¿Qué cosa más bonita —amplificó Gorriti tras la proyección de tres cortometrajes dirigidos por él— puede ser conmemorar tu villa y la mía en tiempos de odios y guerras cada vez más cercanas que un hermanamiento?”.
Un total de 23 kilómetros separan Durango y Gernika-Lumo. Sin embargo, los corazones de uno y otro pueblo ayer estaban al lado, de la mano. Este año, con cuatro supervivientes; no como hace dos años, que fueron diez. Los achaques de la edad no permitieron que quienes querían estar pudieran estar. “Pero nos acordamos de todas y todos”, argumentaron en un acto presentado por la mañariarra Kaouthar Meskaoui -en euskara- y el durangarra Dalmacio Ondo Ossene -en castellano-.
AURRESKU SIN MÚSICA AL RITMO DE LAS BOMBAS
A continuación, se ató un nudo en las gargantas de los presentes cuando se solicitó que dos mujeres bailaran un aurresku de honor a los nonagenarios Edita Gómez, Lidia Larrea, Mikel Aretxaga y Emilio Aperribai. Uxue Letamendia y Eider Etxebarrieta cumplieron el deseo de la organización: que bailaran al ritmo de las bombas, sin música. Las 234 personas que abarrotaban el Zugaza se pusieron en pie y ni siquiera pestañeaban. Se rendía homenaje con un baile ancestral que, al mismo tiempo, evocaba las bombas que masacraron Durango y Gernika. Innovaban y hacían temblar los corazones.

Los presentadores del acto: Iban Gorriti, Dalmacio Ondo Ossene y Kaouthar Meskaoui. JON URBE (FOKUS), PUBLICADO HOY EN BERRIA
Tras el aplauso, Lekukoak 1937 solicitó que salieran del público tres niñas y un niño, “de la escuela pública de Durango”. “Queríamos que se scenificara que estas personas supervivientes eran como ellos cuando sufrieron las bombas y, de paso, que conocieran lo que se está viviendo en el genocidio de Palestina —un pañuelo palestino presidió el escenario como guiño, junto a Sudán, Irán…—”, argumentaron. Hablando de pañuelo, tanto mayores como menores portaron un pañuelo de cuadros de fiestas, «como detalle y, al mismo tiempo, identitario. Para que los conserven en sus hogares de una forma muy especial».
Por último, las personas supervivientes se acercaron a la salida del cine Zugaza, donde Emilio Ferreras ha tenido a bien permitir la instalación de una placa que en euskera y castellano informa: “Hermanamiento entre supervivientes de los bombardeos de Durango y Gernika. El 25 de marzo de 2026, el cine Zugaza acogió el primer hermanamiento entre personas supervivientes de los bombardeos contra Durango y Gernika. Con ellas y ellos aún en vida. Lo posibilitó el colectivo Lekukoak 1937”. «Con ellas aún en vida», matización importante.
Los protagonistas, junto al alumnado citado de Landako Eskola, destaparon la placa, que muestra un logotipo escultórico que simboliza un abrazo. En todo momento fueron aplaudidos por la ciudadanía, en una jornada organizada con dinero particular, sin financiación ni pública ni privada —“por amor al arte”— y con una entrada de dos euros para sufragar el alquiler de la sala 1 del cine. Este acto no forma parte del programa del Ayuntamiento de Durango de conmemoración de los ataques aéreos contra la villa, de los que el martes se cumplirán 89 años.
«HOY HACEMOS HISTORIA Y HABÉIS ESTADO AQUÍ»
Lo de ayer fue histórico, si se piensa bien. «Hoy hacemos historia y habéis estado aquí», agradeció Gorriti. Una vez más, la población se adelantó a las instituciones. “Me recordó a los denominados caminos de deseo: aquellos que la ciudadanía traza a diario, el camino más corto o de más fácil acceso entre un origen y un destino determinado y que los ayuntamientos más adelante suelen tener en cuenta, en alguna ocasión, como ha ocurrido en nuestro mismo Durango. Y hoy aquí”, comparó el componente de Lekukoak 1937 al término del acto. “Un lustro después, las últimas personas supervivientes de Durango y Gernika no alcanzan a comprender la inacción. Solo existen promesas mojadas en tiempos de elecciones. La hemeroteca lo recuerda. Si las instituciones no se hermanan, que se hermanen las personas. Si las excusas paralizan, que se hermanen las personas”, se insistió haciendo realidad. Y se citó al filósofo Ralph Waldo: «Tus actos hablan tan fuerte que no escucho lo que dices». Y se citó a un Descartes curioso: «Piensas, luego estorbas».

Desde Lekukoak 1937 agradecen al cine Zugaza su “empatía y solidaridad” y a toda la ciudadanía congregada en un día en el que había más actos memorialistas a la misma hora “su apuesta por un acto independiente y que latió a borbotones”. Y también piden “disculpas a las personas que no pudieron entrar por haberse agotado las entradas”. El pueblo y los supervivientes continúan trazando sus caminos de deseo. «Me ha gustado mucho el acto. Ha habido más gente que nunca. Volví a casa muy contenta. En otros actos parecidos me aburro y no entiendo nada. ¡Ha sido precioso!», valoró agradecida la superviviente Lidia Larrea a sus 91 años. La durangarra Maite Andueza, envió un mensaje: «Quería haber estado como otras veces, pero hoy no ha podido ser», comunicó. Mikel Aretxaga -último de toda la ciudadanía en abandonar el cine Zugaza, donde se fotografió con personas- y Emilio Aperribay ya piensan en la próxima ocasión. «Hay que seguir con esto», precisó el de Gernika y su hija, Monika Aperribay, remató: «Seguimos con pico y pala. Eskerrik asko».





