150 ANIVERSARIO NATALICIO · ¿Quién fue el zaldibartarra Bittor Garitaonandia?
MUGA GOGOAN
El Ayuntamiento de Zaldibar y la asociación cultural Gerediaga Elkartea anunciaron ayer en rueda de prensa que en marzo rendirán homenaje a uno de los hijos ilustres de la anteiglesia, con motivo del 150 aniversario de su nacimiento como Juan Victor Garitaonandia Ariño Bittor. Fue sacerdote, tenor, escritor, dramaturgo y figura clave del renacimiento cultural vasco de comienzos del siglo XX, según las investigaciones realizadas por el investigador y Delegado de Cultural del Gobierno vasco en Bizkaia, el también zaldibartarra Balendin Lasuen.

Garitaonandia.
Infancia y vocación musical
Nació el 6 de marzo de 1876 en la casa Zapatarikoa de la Plaza de Zaldua, en Zaldibar, hijo de Valeriano —maestro de la escuela municipal— y María Josefa. Cursó sus primeros estudios en la escuela paterna hasta los once años.
Su precoz talento musical marcó su destino. Dotado de una hermosa voz de tiple, comenzó a estudiar solfeo a los ocho años en Ermua, completando después su formación vocal con el organista Cruz de Gabiola en la parroquia Santa María de Uribarri de Durango.
A los once años ingresó como estudiante y tiple en el colegio de los Jesuitas de Orduña, donde cursó el bachillerato. Posteriormente continuó su formación sacerdotal en el seminario jesuita de Salamanca.
Sacerdote y maestro tenor
Ordenado sacerdote, obtuvo por oposición la plaza de maestro tenor en la catedral de Zamora, cargo que desempeñó durante cuatro años.
En 1905 regresó al País Vasco y se instaló en la residencia de los Jesuitas de San Sebastian, donde desarrolló la etapa más fecunda de su vida. Allí colaboró activamente con el Orfeon Donostiarra, junto al maestro Secundino Esnaola, contribuyendo al prestigio de la emblemática institución coral.
En los años veinte alcanzó gran notoriedad en la vida donostiarra por sus intervenciones músico-religiosas y por su impulso a las peregrinaciones a los santuarios de Arantzazu y Lourdes, en las que dirigía los cánticos de los fieles.
Dramaturgo premiado
Su actividad literaria fue intensa y variada. En 1917 escribió su primera obra teatral, Iziartxo, comedia en dos actos que obtuvo el primer premio en el certamen del Ayuntamiento de San Sebastián y fue estrenada en el Teatro Principal en 1918. Ambientada en el mundo rural vasco, la obra narra la historia de una niña abandonada y criada en un caserío, cuya identidad y fortuna final resuelven los conflictos dramáticos.
Le siguieron Aitona ta billoba (1920) y Ongillearen saria (1922), ambas estrenadas también en el Teatro Principal con notable éxito. Estas piezas fueron representadas en diversas ocasiones en Zaldibar y otras localidades vizcaínas, especialmente con motivo de homenajes posteriores.
Escritor y conferenciante
En 1919 pronunció dos importantes conferencias sobre el compositor Jose Maria Usandizaga, publicadas después en el libro Itzaldiak de la revista Euskal-Esnalea. En ellas analizó la trayectoria del músico donostiarra desde su infancia prodigiosa hasta su formación en París y sus éxitos artísticos.
Su producción incluyó además obras religiosas como Argi Donea y Argi Done Laburra, así como el libro de cuentos infantiles Ipuin laburrak umeentzat, publicado en 1922 por Euskaltzaindia, institución que en 1925 lo nombró académico correspondiente por su labor en favor del euskera.
Fundador de Zeruko Argia
Uno de sus mayores logros fue la fundación en 1921 del semanario Zeruko Argia -sin relación con el actual Argia-, que dirigió hasta su muerte. Bajo su dirección, la publicación alcanzó una tirada de 7.000 ejemplares. Impulsó también el almanaque Argiaren Egutegia, obra práctica y divulgativa que combinaba consejos, cultura popular, santoral y tradiciones.
Compositor
Entre sus composiciones musicales figuran obras como Or zaude Jesus, Negarrez sagrarioan, Ez dago zerurako, Unión de amor, Salve, La santa infancia a Jesús o Canto de las tres Marías, piezas que reflejan su profunda espiritualidad y su sensibilidad artística.
Fallecimiento y memoria
Falleció en San Sebastián el 3 de septiembre de 1929, a los 53 años, en plena actividad literaria y al frente del semanario Zeruko Argia. Tras su muerte se le tributaron diversos homenajes, tanto en Donostia como en su localidad natal.
Casi siglo y medio después de su nacimiento, Zaldibar vuelve la mirada hacia este sacerdote, músico y escritor que supo unir fe, arte y compromiso cultural. El homenaje anunciado para marzo no solo recordará su figura, sino también la huella profunda que dejó en la cultura vasca contemporánea.





