‘Es la fiesta del niño; no el día de reyes’, por Anisia Serendipia

ANISIA SERENDIPIA
MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Las abarcas desiertas es el título de un cuento publicado por el poeta Miguel Hernández el 2 de enero del 37 en el semanario de la solidaridad AYUDA. Publicación editada por la Sección Española del Socorro Rojo Internacional, organización vinculada a la Internacional Comunista, compaginaba la actividad humanitaria con la propaganda política.

La publicación comenzó a editarse en febrero de 1936, se van a cumplir ahora 90 años, y una de las características de Ayuda -en general de la organización del Socorro Rojo- será la importante presencia de la mujer. El primer ejemplar que se conserva en la Hemeroteca del Centro Documental de la Memoria Histórica es el número 3, publicado el 27 de febrero de 1936, en el que se hace eco de la amnistía concedida a los presos de la revolución de 1934. Los sucesos revolucionarios de diciembre de 1933 en La Rioja forman parte directa de mi historia familiar por línea materna. En aquella insurrección protagonizada por militantes de la CNT y la FAI, que aspiraban a implantar el comunismo libertario, fueron detenidas y juzgadas q numerosas personas en Logroño. Entre ellas estaban mi bisabuelo Santiago Oñate y su hijo Antonio Oñate. Antonio fue señalado como uno de los principales responsables y recibió la condena más dura: 23 años de prisión por tenencia de explosivos y 10 más por atentar contra la forma de gobierno. Mi tío abuelo nunca llegó a beneficiarse de ninguna amnistía y, tras el triunfo del “movimiento”, fue asesinado en la cárcel. Mi bisabuelo Santiago también fue condenado, aunque con una pena menor y, los hechos indican que fue amnistiado y recuperó la libertad, pero con el recuerdo de la pérdida de su hijo Antonio, gemelo de Pablo. En el mismo proceso aparece el nombre de mi abuela Carmen Oñate, detenida por negarse a delatar a su padre, Santiago, pero finalmente exonerada . No fue condenada, aunque vivió bajo la pesadilla constante de “los nacionales”. Durante la detención conoció a mi abuelo Esteban Gorriti, que también fue procesado por los hechos pero resultó absuelto. Allí, detenidos ambos, comenzó una historia que más tarde los convertiría en mis abuelos maternos. Así pues, la represión de finales de 1933 y sus consecuencias posteriores no son para mí solo “historia”, sino memoria familiar: detenciones, cárcel, asesinato, amnistía, supervivencia… pero también mucha alegría, mucha fiesta y saber vivir. Todo entrelazado en una misma familia, para ser exacta en dos: Gorriti, de la calle Berastegi de Bilbao, y Oñate, oriunda de Vitoria, asentada en Logroño.
_ Duodécima noche desde la nochebuena_ En la mancheta de AYUDA del 2 de enero de 1937, número dedicado en su totalidad a los niños y niñas en un mundo de guerra y de sufrimiento en torno a la festividad de los «Reyes Magos» -cuyo objetivo era recoger ayuda en forma de donativos y juguetes, para beneficio de las niñas y niños necesitados, y pobres- figura el siguiente texto:
Los niños rusos disponen de lo que hasta hace años no disponían: de juguetes a los que endosar su fantasía y con los que construir, con sueños que dejan huella para el resto de su vida, su pequeño paraíso. Los niños de la España libre y en armas tendrán este año, merced a la generosidad de millones de personas, lo que la casta que nos dominaba había hecho privilegio exclusivo de sus hijos: juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor.
La editorial de ese día apunta a que son muchos los que están en pugna con esta idea del día de Reyes: «Es un fiesta religiosa» pero ¿qué importa esto? Nosotros no perseguimos más que un fin: no dejar al niño precisamente ahora sin fiesta. Es la fiesta del niño, no el día de reyes.
Las abarcas desiertas, poema de Miguel Hernández:
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rio con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía,
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas
En los primeros momentos de la publicación Ayuda la escritora María Teresa León Goyri, natural de Logroño y quién después se casaría con Alberti, fue la directora del semanario, que contó siempre con numerosas colaboraciones femeninas. La escritora, miembro del grupo las Sinsombrero, escribía entonces: Del día primero de enero al seis, los niños deben recibir nuestra caricia, la caricia de su Patria nueva justa y buena, donde no consentiremos un niño descalzo, ni analfabeto, ni triste. Y no serán los viejos Reyes Magos con caballos de plata los que crucen la noche, sino el 5º Regimiento, quien enviará a sus mejores milicianos, a los jóvenes cazadores de tanques.
Y a otro le parecerá otra cosa
Salud, Urte barri on 2026 y buena compañía





