BARES, QUÉ LUGARES · El U2 de Mañaria se llamó Mugarra y fue conocido como ‘Ramonagorda’
MUGA BARES QUÉ LUGARES
Hay fachadas de edificios que aún guardan el eco de voces que ya no suenan, y en Mañaria, ese murmullo permanece aferrado a las piedras que miran al Mugarra. Hoy, en nuestra sección Bares qué lugares, echamos la vista atrás hacia un establecimiento que, aunque lleva cuatro años con la persiana bajada, sigue muy vivo en la memoria colectiva: el que en su última etapa se llamó U2. Antes también se llamó Riki, en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

Preciosa foto del bar Mugarra y sus gentes. MAÑARIAKO UDALA
El local conoció varios cierres y renacimientos. Cerró por primera vez en 2007, volvió a abrir sus puertas y vivió una segunda vida que se prolongó hasta 2021. Pero mucho antes de esas fechas recientes, cuando el humo de las cocinas y el trajín de las cuadrillas marcaban el ritmo del valle, el bar llevaba otro nombre: Mugarra, como la emblemática cumbre que vigila Mañaria desde siempre.
Sin embargo, quienes peinan canas en la localidad canterera guardan un recuerdo aún más antiguo y entrañable. Cuentan que aquel Mugarra estuvo también regentado por la propia familia propietaria del edificio, y que la encargada era Ramona Barrenetxea Sagarraga. El pueblo entero la conocía, como “Ramonagorda”.
SUFRIÓ LA CÁRCEL FRANQUISTA
En aquel bar de madera gastada y tertulias lentas, las mujeres del pueblo encontraban un refugio propio. Allí se reunían para jugar a las cartas, compartiendo risas, confidencias y silencios de esos que solo se dan entre vecinas de toda la vida. Pero un detalle se escapaba, según un panel que hay instalado en el exterior del frontón municipal, Ramona había sido detenido junto a otras mujeres durante la guerra. Ella, nacida el 15 de marzo de 1896, tenía 32 años y era madre de dos hijos. Fue apresada por los franquistas el 24 de julio de 1937 y pasó casi nueve meses en la cárcel de Larrinaga en Bilbao. Fue liberada el 11 de abril de 1938. «Supongo que este episodio lo quiso olvida, porque la tía nunca nos dijo nada sobre su paso por la cárcel», apostilla en el panel municipal su sobrina Mari Carmen Bravo.
Hoy, el reciente U2 permanece cerrado, pero su historia sigue latiendo en las conversaciones de Mañaria, como una de esas piezas del pasado que ayudan a entender la identidad de un pueblo y la calidez de sus encuentros. Cada vez que alguien pronuncia “Ramonagorda”, es como si una puerta antigua volviera a abrirse.





