«Queremos disfrutar las fiestas como el resto, sin renunciar al descanso por las txosnas»
MUGA CARTA A DIRECCIÓN
VECINDARIO DE MADALENA, MURUETA TORRE E IBAIZABAL
· «No pedimos nada extraordinario, solo respeto, equilibrio y justicia. Queremos disfrutar de las fiestas de San Fausto como todos los durangarras, sin que hacerlo signifique renunciar al descanso y a la tranquilidad en nuestras propias casas»
Kaixo, los vecinos y las vecinas de Madalena, Murueta Torre e Ibaizabal queremos trasladar un malestar creciente año tras año por la ubicación de las txosnas en nuestros barrios con lo que ello supone. Porque otro año más —y ya van al menos siete—, las txosnas de las fiestas de San Fausto han vuelto a instalarse en nuestro barrio, a muy escasos metros de nuestras casas. Y, un año más, los vecinos y vecinas que vivimos aquí hemos vuelto a ser los grandes perjudicados. Estamos hartos. Estamos hartas. Esta situación se está convirtiendo en insoportable.

Dormir, o simplemente descansar durante los días de fiesta en nuestro vecindario, es prácticamente imposible. Pero este año la cosa ha sido aún peor: el Ayuntamiento ha autorizado a la comisión de txosnas a ampliar el horario de cierre hasta las 6:00 de la mañana, cuando en años anteriores era a las 4:30, algo totalmente incomprensible para los vecinos y vecinas del barrio. Esta ampliación, unida a la cercanía de las txosnas a nuestras viviendas, convierte nuestras casas en lugares donde descansar —algo tan básico— es una quimera en las fiestas de nuestro pueblo.
Año tras año, muchos vecinos y vecinas de nuestros barrios nos vemos literalmente obligados a abandonar nuestros hogares durante las fiestas si queremos poder descansar y seguir con nuestras rutinas laborales o familiares. ¿Por qué tenemos que pagar este precio? No es justo que no podamos disfrutar de las fiestas de nuestro pueblo como cualquier otro vecino/a. Son solo seis días, dicen algunos, pero son seis días de fiestas de nuestro pueblo desde hace siete años, que los mismos vecino/as somos los q tenemos que soportar el ruido, la suciedad y el mal olor. Y mientras otras personas disfrutan, el vecindario tenemos que fastidiarnos.
El volumen de la música es simplemente tremendo. Las paredes de nuestras casas llegan a vibrar con la intensidad del sonido, haciendo imposible conciliar el sueño incluso con las ventanas cerradas. Es inaceptable que se autoricen niveles de ruido tan altos en una zona residencial, sin ningún tipo de control ni medida de aislamiento.
Porque, además del impacto acústico, hay otros efectos igual o más graves que sufrimos directamente: nuestros portales , garajes, calles ,…se convierten en un auténtico meadero público. Cada mañana amanece lleno cristales, de meadas, vómitos y, en más de una ocasión, hasta excrementos. Un espectáculo lamentable que tenemos que soportar quienes vivimos aquí, y que deja el entorno degradado, sucio e irrespirable durante días e incluso semanas.

A todo esto se suma la suciedad que acaba en el río: botellas, vasos y restos de basura flotan cada mañana, dejando una imagen lamentable y un daño evidente al entorno natural del pueblo.
Antes de 2018, la ubicación de las txosnas se rotaba entre distintos barrios. Existía un acuerdo tácito con el Ayuntamiento para que esta rotación fuera la norma. Desde entonces, esa práctica se ha abandonado, concentrando año tras año las molestias en el mismo barrio, como si no tuviéramos derecho al descanso, al bienestar o a vivir unas fiestas en paz. Es como si fuéramos barrios de segunda categoría.
Por todo ello, como vecinos y vecinas de estos barrios, pedimos públicamente al Ayuntamiento de Durango que escuche este malestar creciente y tenga en cuenta nuestras demandas:
-Reconsiderar, en lo sucesivo, la decisión de ubicar las txosnas en nuestro barrio.
-Estudiar un sistema de rotación anual de la ubicación para repartir las molestias de forma más equitativa.
-Tomar todas las medidas necesarias para minimizar ruidos y molestias, sea cual sea la ubicación.
-Revisar los horarios de cierre autorizados, buscando un equilibrio entre celebración y descanso vecinal.
-Aumentar significativamente los servicios de limpieza y vigilancia durante y después de las fiestas, especialmente en las zonas residenciales afectadas.
-Establecer límites efectivos al volumen de la música y controles de ruido que garanticen el descanso de los vecinos.
Creemos que lo que pedimos no es nada extraordinario, sino algo justo y necesario. Queremos disfrutar de las fiestas de San Fausto como todos los y las durangarras, sin que hacerlo signifique renunciar al descanso y a la tranquilidad en nuestras propias casas
Mila esker.





