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Durango cumple una década sin Natxo Martínez, el recordado ‘alcalde’ de festejos

MUGA GOGOAN

IBAN GORRITI

Sí, una década ya. Hace diez años, Durango quedó en silencio. La noticia del fallecimiento de Natxo Martínez —concejal del PNV, referente de las fiestas y figura muy querida en la villa, y carrocero de profesión— conmovió a toda la comarca. Hoy, una década después, su recuerdo sigue vivo en las calles, en la Escuela de Música Bartolomé Ertzilla que presidió, en las fiestas de San Fausto que tanto defendió, y en la memoria de quienes compartieron con él la vida municipal y social del Durangaldea.

Natxo Martínez en la Escuela de Música Bartolomé Ertzilla de Durango. IBAN GORRITI

Martínez no solo fue concejal. Fue, como muchos dijeron entonces, “el alcalde de todo lo que tuviera que ver con festejos”, una persona conocida por todos y reconocida más allá de su cargo político. Libre en su manera de ejercer, se ganó el respeto incluso de la mayoría de sus adversarios.

La alcaldesa de entonces Aitziber Irigoras lo definió como “compañero, una persona siempre dispuesta y de buen humor”, y recordó su firmeza en las convicciones: “abertzale, de EAJ para más señas, y orgulloso de serlo”. Desde Elorrio, la alcaldesa en aquella legislatura Ana Otadui -hoy presidenta de Juntas Generales- habló de “un jarro de agua fría” al conocer la noticia, y evocó su carácter “alegre, afable, cercano y dicharachero”.

El entonces alcalde de Amorebieta-Etxano, David Latxaga, recordó su trato previo a la política: “Le conocí en los 90, cuando llevaba la contabilidad de su carrocería en Abadiño. Destacaría de él su cercanía y su figura popular”. La junta local del PNV de Durango y la Mancomunidad de la Merindad de Durango, presidida por el izurtzarra Oskar Zarrabeitia, le agradecieron su labor y compromiso. El reconocimiento vino de todo el arco político.

Tristeza

Desde Aralar, Dani Maeztu escribió que “no es fácil escribir sobre un contrario político, pero con Natxo eso no me ocurre. Se podía discutir con él y acabar comiendo en su txoko de Orozketa”. De Bildu, Eider Uribe expresó su tristeza: “Nos quedará pendiente la comida en Orozketa. Era una persona buena”, enviando un abrazo a su hija Oihane. También desde Aralar, Iker Urkiza recordó “su sonrisa, su disposición a colaborar, y su sentido práctico”, añadiendo que “muchas personas le echaremos de menos, pero seguro que las próximas fiestas de San Fausto también”. El socialista Fernando Castillo lo evocó con afecto fraternal: “Empecé con él con 16 años en el consejo de festejos. Con él aprendí a conducir. Era como un hermano mayor”.

Desde Abadiño, el alcalde José Luis Navarro destacó “su amor por la responsabilidad y su labor como concejal”. El secretario de Podemos Ahal Dugu en Durango, Julián Ríos, vecino suyo, recordaba: “Era una persona muy implicada para y por el pueblo. Si piensas en el Consejo de Festejos, piensas en él”.

También el alcalde de Berriz, Orland Isoird, lamentó la pérdida de “una persona comprometida con las fiestas y con su pueblo”. Y el exalcalde de Elorrio, el soberanista Niko Moreno, resumió su trato con él: “Siempre fue sincero y cercano. Las diferencias las hablábamos tranquilamente”. Este periódico digital, entonces Mugalari.info, también lo despidió como “un concejal libre a la hora de dar información”.

Hoy, diez años después, Durango sigue recordando a Natxo Martínez. En cada zezenak dira, en cada pasacalle de las recién acabadas fiestas municipales, y en cada nota que suena en la Escuela de Música, su nombre sigue presente. Porque, como muchos dijeron entonces y se confirma con el tiempo, Natxo fue más que un concejal: fue parte del alma de Durango. Falleció el 11 de enero de 2015. Tenía 54 años.

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