Iurreta restaura la placa atacada que recuerda la donación de la ‘iglesia’ de Amatza en 1072
MUGA PATRIMONIO
La placa conmemorativa situada en el pórtico de la ermita de San Martín de Amatza, en Iurreta, ha sido rehabilitada tras haber sido objeto de unas pintadas anónimas que cubrieron parte de su inscripción histórica. La reciente limpieza ha devuelto a este elemento patrimonial su visibilidad original, permitiendo que se vuelva a leer con claridad el mensaje grabado en la piedra.

Placa vandalizada.
La placa fue colocada en 1972 con motivo del IX centenario de la donación de la ermita al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla por parte del rey Sancho IV de Navarra. Este hecho, documentado en el Cartulario de San Millán y referenciado por historiadores como Juan Ramón de Iturriza y Estanislao Jaime de Labayru, representa uno de los testimonios escritos más antiguos sobre el territorio de Iurreta.
953 AÑOS HA
Este año 2025, concretamente el pasado 26 de agosto, se han cumplido 953 años de aquella donación, fechada en el año 1072. Aunque no se trata de una cifra redonda, la efeméride vuelve a poner en valor la importancia histórica de este enclave de Durangaldea.

Placa restaurada en la actualidad.
El texto original de la placa, tallada en piedra arenisca y sujeta con clavos de bronce, dice:
SANCHO IV DE NAVARRA
EL 26 DE AGOSTO DEL AÑO 1072
DONO AL MONASTERIO DE SAN MILLÁN
DE LA COGOLLA ESTA IGLESIA
CON EL REY FIRMA DON IÑIGO LÓPEZ
Y DOÑA TODA SU MUJER
SEÑORES DE VIZCAYA
LA R.S.V. DE LOS AMIGOS DEL PAÍS
EN EL IX CENTENARIO
1072–1972
La instalación de la placa durante el franquismo en 1972 formó parte de una conmemoración celebrada en la propia ermita el 26 de agosto de aquel año. Se ofició entonces una misa presidida por un monje del Monasterio de San Millán, con la asistencia de autoridades municipales, ciudadanía de Durango e Iurreta, estudiosos del patrimonio, y delegaciones tanto de la Comisión de Estudios Riojanos como de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, entidad que promovió la colocación del monumento.
El valor documental de la ermita y de la placa fue puesto de relieve por la etnógrafa Gurutzi Arregi Azpeitia (Lemoa, 1936 – Amorebieta-Etxano, 2021), quien dedicó buena parte de su labor investigadora a la historia y simbolismo de los edificios religiosos de Durangaldea. El Estudio etnográfico de la ermita de San Martín de Amatza de esta recordada mujer que residió en Durango continúa siendo una fuente fundamental para entender la relevancia de este lugar en la historia de Bizkaia.

Gurutzi Arregui en el centro de la imagen.
La pintada que cubrió parcialmente la inscripción generó malestar entre el vecindario y personas vinculadas a la conservación del patrimonio local. Ahora, con la placa nuevamente legible, la memoria histórica de Amatza vuelve a estar visible y accesible para visitantes, estudiosos y la propia comunidad.





