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Badiola, Anasagasti, Astoreka, Urkullu, Jiménez y Usabiaga reflexionan aquí sobre la cruz franquista de Saibi

MUGA MEMORIA

IBAN GORRITI

En mayo de 1939, contados días después de terminar la guerra militar, la estrenada dictadura española del golpista Francisco Franco ordenó construir en la cima del monte abadiñarra Saibi una cruz de diez metros “por la gloria de los caídos por Dios y por España”, concebida como homenaje a sus muertos y como símbolo y/o trofeo de aquella conquista invasora. Casi 90 años después, aquella construcción se enfrenta a la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi, que considera contrarios a la dignidad de las víctimas “los elementos construidos para rendir honores u homenajear la sublevación militar, la victoria del llamado bando nacional, la dictadura franquista o a sus dirigentes”. La estrategia era ocupar suelo euskaldun que gudaris y milicianos defendieron con sus vidas en abril de 1937 y a quienes aún se busca este año en su herbosa y bombardeada geografía. ¿Quién sabe si algún cuerpo asesinado por los facciosos quedó sepultado bajo el monumento fascista? Aunque aquellos resistentes del bando republicano perdieron la contienda, su derrota no se mide solo en lo militar: un bando únicamente es verdaderamente vencido cuando asimila la ideología del ganador o hace suyos sus símbolos. En este contexto, ofrecemos un espacio para que distintos interlocutores expresen sus opiniones sobre la cruz nacionalcatolicista de Saibi, siguiendo un orden demócrata: alfabético. Como curiosidad, otras personas que protagonizan el ámbito memorialista han declinado la invitación.

La cruz construida por los franquistas en Saibi al acabar la guerra cumple 86 años. IBAN GORRITI

ASCENSIÓN BADIOLA

Escritora y Doctora en Historia

Mantener o no la cruz franquista del monte Saibi es para mí un quebradero de cabeza. Me explico: Yo siempre fui partidaria de mantener las huellas del pasado, precisamente, para ser conscientes del error y no repetirlo. Con Cuelgamuros estuve a favor de la resignificación del monumento y de su mantenimiento, lo mismo que con la cripta de Derio. Desgraciadamente, no podemos borrar el pasado, ni siquiera destruyendo sus símbolos. Sin embargo, llegados a este punto, me he dado cuenta de que el ser humano aprende muy despacio y en los últimos tiempos, incluso prefiere desaprender, lo que me hace replantearme la bonanza de mantener y resignificar la cruz del Saibi, tras alguna intervención que incluya a los no creyentes. Mantener es recordar al vencedor y su ataque a la libertad. Resignificar sería incluir en la inevitabilidad de lo ocurrido a todos los combatientes, cuya sangre es hoy naturaleza verde, niebla y bosque, aunque ya no tenga fe en que recordar el pasado para no recaer en el fallo sea ya una técnica válida. Como si no supiésemos que los nuevos fascistas construirán sus hoteles de lujo y sus avenidas sobre nuestros huesos. En mi opinión, mantener o no la cruz es ahora irrelevante. Lo que importa es lo que está por llegar y cómo afrontar el amanecer que llegará con sus drones y sus bombas, aunque todavía no lo sepamos. Me pregunto en qué momento de la Historia se dará un paso de gigante en la evolución humana para inhabilitar a los que detestan la libertad. Entonces sí, entonces habrá que tirar abajo todas las cruces del pasado.

 

IÑAKI ANASAGASTI

Exsenador de EAJ-PNV

La Piedad, el Cristo del gran artista vasco Julio Beobide y la Cruz, independientemente de haber sido utilizadas y mal usadas por Franco son símbolos universales del cristianismo y deben perdurar en una obra que nacida de la megalomanía de un dictador deben permanecer en un Monumento a la Memoria de aquella tragedia.

 

IÑAKI ASTOREKA

CNT Bilbao

Creo que está construcción debería demolerse por tratarse de una simbología cristiana. La religión que no profesaban muchos de los combatientes si bien podría sustituirse por otra construcción que recordase la lucha contra el fascismo. Me gustaría recalcar que no fue una guerra civil sino una rebelión militar, fascista con la complicidad entre otras de la iglesia católica que la definió como cruzada

 

IÑIGO URKULLU

Lehendakari

“Son muchos los símbolos franquistas y falangistas que, afortunadamente -por tratarse de expresiones de la sublevación y alzamiento militar en contra de la legalidad y de la democracia provocando una guerra “incivil”- y desde hace muchos años, han desaparecido del paisaje y de nuestra vista. Quedan, sin embargo, como la cruz en el monte Saibi que merecerían, a la luz de la Ley de Memoria Histórica y Democrática una resignificación oficial. Hoy, en 2025, seguimos apelando a que ningún símbolo provoque dolor por expresiones implícitas o explícitas. Subo al monte Saibi consciente de lo que significan los “agujeros de obús” en su cima, recordando a quienes, en defensa de la legalidad y la democracia, sufrieron allí en los días de entre el 06 al 15 de abril de 1939 y aplaudo el trabajo de Euskal Prospekzio Taldea y de la Sociedad Aranzadi, por empeño de Teresa Usaola y la familia del comandante Felipe Bediaga, por recuperar restos humanos y materiales que, además de recordar lo sucedido, sirvan para llamar a la conciencia del respeto a valores que hasta ahora eran universales como los Derechos Humanos y la democracia”

 

JIMI JIMÉNEZ

Historiador-investigador

En mi opinión, un elemento de homenaje no puede tener ninguna otra significación que aquella para lo que fue diseñado. Es decir, en una sociedad laica y con dinero laico no se puede homenajear a todas las personas que murieron en un contexto de cruzada. Es necesario tener en cuenta que un elemento presidido por una cruz representaría solamente a una parte y no a todas las personas que allí dejaron sus vidas defendiendo unos valores laicos.

Por lo tanto, soy partidario de sustituir ese símbolo por otro que no ofrezca una carga sobre el credo de las personas homenajeadas ni de quienes realizan el homenaje, ya sea eliminando, sustituyendo o resignificando el monumento.

 

MIGUEL USABIAGA

Editor de la revista comunista Erri

La piedra de toque es si para la construcción de la cruz franquista de Saibi hubo trabajo esclavo. Si fueron los republicanos quienes se vieron forzados a erigirla. En ese caso, yo apoyaría que se mantuviera y se resignificara siempre y cuando se explique allí mismo bien claro escrito la dificultad que tuvieron con trabajo físico quienes lucharon y dieron la vida por defender la democracia. Es un argumento vivido: recuerdo que con doce o trece años fui con mi padre –el histórico teniente comunista Marcelo Usabiaga- a Madrid, a visitar Cuelgamuros. Y él me dijo que Franco obligó a los republicanos a construir algo con unas dimensiones colosales que hasta había quienes morían. Si no hubo trabajo esclavo, si la cruz de Saibi fue construida por los vencedores de la guerra, yo soy partidario de que desaparezca. Lo que no me convencen son las piruetas, los juegos de malabares que hace el PNV para resignificarla únicamente porque es una cruz y, por lo tanto, compatible con su democracia cristiana. Resumiendo, yo veo bien que la cruz se mantenga si hubo sufrimiento y mano de obra republicana y se deja claro documentado, como, por ejemplo, se mantienen los hornos crematorios de Auschwitz, para que quede constancia de aquellas barbaries y porque permite explicarlo a próximas generaciones de jóvenes.

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