Ros Boisier eleva lo natural desde la profundidad humana en su exposición de Durango

MUGA CRÓNICA
El Museo de Arte e Historia de Durango abrió ayer, jueves 25 de septiembre, sus puertas a la nueva exposición “Goren sakona / Lo elevado profundo”, de la artista visual nacida en Chile en 1985 Ros Boisier. La muestra, comisariada por Leo Simoes (Durango, 1968), exhibe un tejido de imágenes, memorias y procesos que exploran la relación entre la fotografía, el paisaje y la experiencia humana.

Un momento de la inauguración. MUGAKULTURA
La inauguración contó con la presencia de artistas y creadores locales como Goiuri Aldekoa-Otalora, Víctor Arrizabalaga, Jesus Mari Arruabarrena, Patricia Laiseka o Txelu Angoitia, que acompañaron a la autora en la presentación de un proyecto nacido en 2021. Boisier explicó que aquel año -marcado posiblemente por la huella del confinamiento- se vio «necesitada de la paz de naturaleza» la necesidad. Fue el germen de una propuesta “muy conceptual, surgida de ideas, registros y territorios”.
UNA MIRADA AL MUNDO NATURAL
La muestra -no habitada en imágenes por seres animales- abierta a toda la ciudadanía con entrada gratuita se construye a partir de materiales diversos: fotografías procedentes de una fototeca asturiana –“de cuando vivíamos en Gijón”–, bonitas imágenes de cumbres de Durangaldea del fotógrafo durangarra fallecido Karlos Merino, custodiadas por Gerediaga Elkartea, y piezas propias de Boisier. De ese entrecruzamiento surge un relato en capas, que no busca respuestas cerradas, sino abrir preguntas en torno a la memoria, el archivo y la manera en que miramos el mundo natural.
En su intervención, la artista agradeció a Garazi Arrizabalaga, programadora del museo, la confianza depositada en un proyecto que, como valoró ante el público, “no siempre es fácil de encajar” en los marcos expositivos. Durante el recorrido, compartió algunas de sus reflexiones: la localización en la fototeca de la imagen más antigua de montaña, datada en el siglo XVIII, o la constatación dolorosa de que no encontró registros fotográficos realizados por mujeres. Una asistente que le preguntó al respecto, le devolvió con gratitud el hecho de que ella sí estuviera construyendo esa mirada.

Ros Boisier. https://rosboisier.com/about/
Boisier -seguidora de autores como el fallecido David Linch- se detuvo también en algunos gestos de su investigación: la inclusión de “fotos erróneas, archivos heridos, diapositivas pegadas”, como manera de dar valor a la imperfección y al desgaste del tiempo. “No soy montañera y quizás no lo vaya a ser, pero he ido descubriendo capas”, confesó, subrayando que en su tránsito por las cimas ha otorgado igual relevancia a la experiencia filosófica de lo alto como a la materialidad de las piedras pisadas en el camino.
La muestra -que también exhibe un audiovisual y música creada para el proyecto-, que indaga en los procesos de copia y transformación de la imagen –“qué ocurre cuando fotocopiamos una fotografía y repetimos el proceso hasta que el resultado evoluciona, sin ser mejor ni peor, sino creación”–, despliega un discurso abierto, donde lo documental y lo poético conviven.

Con “Lo elevado profundo”, Ros Boisier invita al público a habitar la naturaleza desde la imagen, a reconocer el archivo como espacio vivo y a pensar la fotografía no solo como registro, sino como un medio de exploración sensible y filosófica. Hoy viernes, la artista visual -también editora- ofrecerá una visita guiada en el mismo museo, un encuentro que permitirá adentrarse aún más en los significados y resonancias de su trabajo.





